Invitamos al país a que vote -no estamos de acuerdo con la abstención- con amor, transparencia, coherencia, serenidad, a conciencia y desde la libertad.
Colombia no es un país fallido pero está llamado a ser adulto, a pesar de su estable economía e imperfecta democracia, es innegable que ha incumplido en la resolución de sus deudas sociales y no tiene excusas dignas para dar. Hoy el Gobierno nos presenta un Acuerdo como alternativa para terminar el conflicto armado con las Farc y tenemos tres caminos para contestar: abstención, aprobación o desaprobación. En cualquier escenario, frente a nuestra nación, el deber ser inspira una sola respuesta: compromiso. Muchos han sido los protagonistas.
Celebramos que las víctimas hayan sido parte central del Acuerdo, de darse este, esperamos que en él encuentren verdad, justicia y reparación, que las acoja un efecto curador que sane dramas, alimente esperanzas...