Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Ese cliente que compraba cualquier tipo de café, sin preguntar, es asunto del pasado. Ya el mercado está en un punto de conocimiento y apropiación del café, en el que es oportuno preocuparse por mejorar los argumentos de venta y por el valor agregado que ofrecen a los clientes.
En mi caso tengo una anécdota. Un pequeño productor me llamó y me ofreció su café. De inmediato le pregunté las características de su producto y él contestó raudo, que era café semi-honey, aludiendo a la fermentación, de notas a frutos rojos, con aroma dulce que recordaba el trapiche, la caña de azúcar y suaves toques cítricos de limón. Le pedí dos libras de inmediato.
Cómo no le iba a comprar su café de origen Betania si supo vendérmelo, argumentar que era especial, que yo lo debía tener. De eso se trata, de saber vender, ya la época de comprar “pasilla”, camuflada de café, es solo un mal recuerdo.
Los colombianos tenemos que reconocer nuestros productos y el gusto propio, como si fuéramos a comprar vinos, es decir,...