Al principio, todos estábamos entusiasmados. ¿Un grupo de villanos unidos contra su voluntad por el Gobierno para desarrollar misiones suicidas? ¡Eso tiene que ser una buena película!, pensábamos. Ya el tráiler debió hacernos sospechar: uno sólo usa una canción tan perfecta como Bohemian Rhapsody de Queen, si no está seguro de lo que va a mostrar. Querían distraernos.
Después, cuando nos enseñaron la imagen promocional de Escuadrón suicida, llena de calaveras divertidas y avisos de neón, tendríamos que haber recodado aquel infame Batman & Robin que dirigió Joel Schumacher hace casi 20 años, que también usó los neones para “no ser tan oscuro” como lo que había hecho Tim Burton en las dos primeras películas del héroe de Ciudad Gótica. ¿Por qué...