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Un puño en el estómago

Llegados a este punto simplemente no hay excusa para lo que le estamos haciendo a los jóvenes al entregarles una tecnología que no saben controlar. Eso de que son “nativos digitales” es un cuento que nos queremos creer.

08 de octubre de 2023
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  • Un puño en el estómago

Por Lina María Múnera Gutiérrez - muneralina66@gmail.com

Hay temas de los que uno preferiría no tener que hablar pero que se convierten en imperativos a medida que la información cae como un puño en el estómago. Y como se trata de proteger a los niños, no hay que hacer como el avestruz y esconder la cabeza. De esto hay que hablar, así que aquí vamos.

Resulta que el asunto de la tecnología en manos de los menores ya no es que sea un peligro, es que se convirtió en un tsunami que se los está engullendo sin compasión. El sexo violento está ganando espacio en los chats escolares y lo que han encontrado aquellos padres que se han interesado por revisar los teléfonos de sus hijos los ha dejado con el estómago revuelto por las salvajadas que han visto: imágenes de violencia extrema que incluyen mutilaciones, decapitaciones y videos de brutales agresiones sexuales. Esta vez se han detectado en España, en el chat que tenían cien estudiantes de un colegio menores de 14 años, pero esto no tiene nacionalidad porque es un fenómeno global. Cuántos grupos de conversaciones parecidos puede haber por ahí dando vueltas de mano en mano es una pregunta que da escalofríos responder.

En otro pueblo español decenas de niñas fueron “desnudadas” con Inteligencia Artificial. Mientras que en una ciudad más allá circulaba como si nada, entre compañeros de un mismo colegio, el video de una niña de 15 años teniendo relaciones íntimas con un compañero, por supuesto sin que ella hubiera dado su autorización.

Todo lo hasta aquí mencionado se supo porque la mamá o el papá de esos menores decidió “espiar” el teléfono de sus hijos. Sí señores, ni más ni menos. Porque llegados a este punto simplemente no hay excusa para lo que les estamos haciendo a los jóvenes al entregarles una tecnología que no saben controlar. Eso de que son “nativos digitales” es un cuento que nos queremos creer.

Como lo explicaba el neurocientífico Michel Desmurget, autor de La fábrica de cretinos digitales (2020), cuando se pone una pantalla en manos de un niño o de un adolescente, casi siempre prevalecen los usos recreativos más empobrecedores. Hay una tendencia documentada en Noruega, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Francia y otros, que demuestra que los mal llamados “nativos digitales” son los primeros niños que tienen un coeficiente intelectual más bajo que sus padres.

Las reglas del juego en cuanto a los límites de la fiscalización de los dispositivos tecnológicos deben cambiar, porque lo que ha entrado en escena es un porno en el que ellos y ellas son protagonistas. Ahora más que nunca hay que ejercer esa tarea ingrata y difícil de ponerles límites a los hijos. Los expertos dicen que controlar los aparatos que se les entregan no solo es recomendable, sino muy necesario. Y eso lo tienen que tener claro los menores cuando reciben uno de estos dispositivos. Ante la menor sospecha, no hay que dudar en mirar el contenido. De lo contrario, estaríamos poniendo en riesgo su desarrollo, su seguridad y su futuro. Y que quede claro que la responsabilidad es enteramente de los padres. ¡Así que pilas! Se trata de proteger a los niños.

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