Síguenos en:
Columnistas | PUBLICADO EL 26 diciembre 2022

¿Será estupidez o maldad?

¿Cómo no estar tranquilito y sin angustias después de quedar sin cerebro, como un vegetal o un zombi? ¿Ha visto usted alguna lechuga ansiosa o un zombi deprimido?

Por Juan David Escobar Valencia - redacción@elcolombiano.com.co

El principio de Hanlon plantea que no debemos atribuir a la mala fe lo que simplemente es estupidez, pero yo no descarto que sea la maldad la que mueve a ciertos estúpidos.

La idiotez no es nueva. El peligro es cuando desestimamos su cantidad y capacidad de daño, como lo advirtió el historiador económico Carlo Cipolla en su Teoría de la Estupidez: “Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación”. “Las personas no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.”

En otras columnas dije que los más peligrosos son los idiotas con aspiraciones que creen tener la solución inédita a todos los problemas, así no sean capaces de distinguir entre las causas y los síntomas, y además consiguen un séquito que los aplauden y votan por ellos.

Miremos un ejemplo del tonto convencido de la “solución” a un problema, pero sin maldad. En 1949 le otorgaron el Nobel de Medicina al neurólogo Egaz Monis, por su método para “solucionar” enfermedades como ansiedad, esquizofrenia, depresión, paranoia, alucinaciones e insomnio. Según Monis todo ello podría curarse extirpando las fibras de materia blanca del lóbulo frontal. En español, “lobotomía”. ¿Cómo no estar tranquilito y sin angustias después de quedar sin cerebro, como un vegetal o un zombi? ¿Ha visto usted alguna lechuga ansiosa o un zombi deprimido? Así cualquiera resuelve problemas.

Pero veamos otra “genialidad”, que dudo sea solamente el fruto de la idiotez. Hace pocos días el gobernante de un país muy cercano, “encontró” la solución al déficit comercial. Según este iluminado, las carreteras y autopistas: “solo sirven para importar productos de los puertos para matar la producción nacional en las grandes ciudades” ... “Quienes van por esas autopistas son las tractomulas cargadas con las mercancías de los dueños del gran capital”. ¡Histeria, histeria! ¡Aplausos y aullidos!

No haber sabido antes que la solución a una balanza comercial deficitaria es hacer las carreteras con un solo sentido, o mejor, destruirlas, porque así adicionalmente se acaba la piratería terrestre, los accidentes de tránsito y se elimina el consumo de petróleo que, supimos recientemente por el mismo omnisapiente, resultó ser más peligroso que la cocaína.

Así cualquiera resuelve problemas. Si tiene presión alta, sáquese la sangre o arránquese las venas. Si no quiere que se pasen los semáforos en rojo, deje solo la luz amarilla y verde, y si su mujer le pone los cuernos, venda la cama. Si hay delincuencia, legalice el delito y así no se viola nada. Si no quiere que haya victimarios, declárelos víctimas y deles un sueldo como congresista o gestor. “Santos” remedios de los filoterroristas.

Cuando la idiotez y la maldad gobiernan para vengarse de todo, complacer votantes ignaros y sostener una fracasada concepción ideológica asesinando la lógica, no es fácil desear próspero año nuevo.

Si quiere más información:

.