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Sentimiento económico

Un manejo poco profesional y pendenciero de la política exterior le ha creado al país conflictos innecesarios y pérdida de prestigio internacional.

15 de febrero de 2024
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  • Sentimiento económico

Por Rodrigo Botero Montoya- opinion@elcolombiano.com.co

El 2024 en Colombia se perfila como un año en el que factores domésticos e internacionales contribuirán a crear un ambiente de incertidumbre. El entorno en el cual los agentes económicos deberán tomar decisiones se vislumbra como riesgoso e impredecible. Varias de las causales son de naturaleza específicamente nacionales. Otras están fuera de nuestro control.

Según el economista brasileño, Arminio Fraga, la economía funciona en gerundio. ‘Si la situación está mejorando, las cosas van andando.’ Sería arriesgado afirmar de manera inequívoca que la situación colombiana está mejorando. Pueden señalarse algunos aspectos positivos. Gracias a la independencia del Banco de la República, el ritmo de inflación está cayendo, se ha logrado una relativa estabilidad en la tasa de cambio y ha tenido lugar una reducción considerable del déficit externo.

Al mismo tiempo, ha disminuido la tasa de inversión, la informalidad laboral es alta y el clima empresarial se ha deteriorado. Los inversionistas están recibiendo señales contradictorias por parte de las autoridades. Hay una relación conflictiva entre el gobierno, la tecnocracia y la economía de mercado. No es claro el compromiso del gobierno con la separación de poderes y los fundamentos de la democracia liberal.

Un manejo poco profesional y pendenciero de la política exterior le ha creado al país conflictos innecesarios y pérdida de prestigio internacional. Es inusitado que veinte expresidentes hayan considerado necesario encarecerle al presidente Petro respeto por el poder judicial y el acatamiento a las normas democráticas.

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Un amigo solicitó mi opinión acerca de las implicaciones que tendría para el país el eventual regreso, por la vía electoral, de Donald Trump a la Casa Blanca. Ese es el interrogante al cual se enfrentan las cancillerías de los principales países del mundo. A falta de un programa de gobierno, o de un documento de doctrina autorizado, la respuesta debe darse teniendo en cuenta los pronunciamientos del aspirante a una candidatura presidencial en entrevistas, discursos de campaña o en las redes sociales. Lo que se desprende de ese ejercicio es que lo que podría esperarse de una segunda administración Trump es proteccionismo exacerbado en materia económica, aislacionismo en las relaciones internacionales y retaliaciones contra sus opositores en política interna. Lo que ha anunciado respecto a la relación con Rusia y al debilitamiento de la OTAN, es alarmante para las naciones europeas y catastrófico para Ucrania.

La actitud hacia América Latina sería despectiva y hostil. Se propone concluir el muro en la frontera sur y hacer una deportación masiva de inmigrantes, lo cual afectaría principalmente a México y Centroamérica, aunque también, en forma marginal, a Colombia. Si bien el TLC bilateral garantiza que las exportaciones tradicionales seguirían teniendo un acceso privilegiado al mercado estadounidense, los permisos sanitarios para nuevos bienes agropecuarios se obstaculizarían. El impacto más perjudicial para Colombia y para el mundo sería la creación de un clima internacional favorable para el autoritarismo.

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