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Columnistas | PUBLICADO EL 25 junio 2022

Se acerca el invierno

Quizás no podamos anticipar cómo se presentará en nuestra vida la próxima crisis, pero, de todas maneras, nos podemos preparar para tener los recursos listos en nuestro interior y aprovechar el invierno en lugar de sucumbir.

Por Aldo Civico - aldo@aldocivico.com

“Se acerca el invierno”, es la famosa frase que hemos escuchado varias veces en Juego de Tronos. El creador de la serie, George Martin, ha resaltado que esta frase tiene un significado metafórico y se refiere al hecho de que en la vida hay períodos que son oscuros, difíciles. Nos recuerda que después del verano, cuando las cosas van bien, llega el invierno. Que la oscuridad hace parte del ciclo natural de la vida. Que es una experiencia de nuestra existencia que no vamos a poder evitar. También nos recuerda que la certeza es una ilusión y que la condición de la vida es la incertidumbre. En el ámbito espiritual, es San Juan de la Cruz quien habla de la noche oscura del alma. El fraile carmelita escribió un poema dedicado a esta experiencia del alma cuando fue encarcelado por un conflicto interno en la orden de los carmelitas. En la noche oscura el alma se siente abandonada por el mismo Dios.

Entonces el “se acerca el invierno” también se vuelve una invitación a prepararse. Quizás no podamos anticipar cómo se presentará en nuestra vida la próxima crisis, pero, de todas maneras, nos podemos preparar para tener los recursos listos en nuestro interior y aprovechar del invierno en lugar de sucumbir. Entonces, ¿qué hacer cuando se acerca el invierno en nuestra vida, ya sea la individual o la de una colectividad? Puede ser que las circunstancias externas nos lleven a tener que modificar nuestros planes. Necesitamos suficiente agilidad para poder adaptarnos rápidamente. Por eso, es importante que tengamos muy claro cuál es nuestro objetivo más alto, es decir, cuál es nuestro propósito superior. Tener claridad sobre nuestro propósito es como tener un faro que ilumina la noche; nos permite orientar nuestra navegación, y llegar al puerto.

También necesitamos tener claridad sobre nuestros valores —no hablo solamente de valores morales y éticos— que orientan nuestros comportamientos en toda circunstancia. Por valores me refiero a los criterios que nos ayudan a tomar decisiones. Se trata de tener claridad sobre qué es prioritario en nuestra vida. Cuando tenemos claridad sobre nuestro propósito y sobre los valores que nos orientan, podemos manejar con más asertividad nuestra vida, aún en medio del invierno. Te invito, entonces, a hacerte algunas preguntas, para ayudarte a enfrentar el invierno que se puede presentar en tu vida: ¿Cuál es tu propósito superior?, ¿cuál es el aporte que quieres dar a la humanidad que te rodea a través de tus talentos, tu carrera, tu emprendimiento?, ¿cuáles son los valores que respaldan tu vivir y tus comportamientos?, y, sobre todo: ¿estos valores son adecuados para los desafíos que estás enfrentando o los tienes que actualizar? Si buscas la respuestas a estas preguntas, aún en la oscuridad, tendrás la luz para llegar a tu destino.

P. S.: Después de cinco años, hoy me despido de esta columna. He tomado la decisión de pausar y enfocarme en nuevos proyectos. Quiero agradecer a los lectores que me han seguido fielmente, así como a la directora y a la redacción de EL COLOMBIANO por la confianza. ¡Gracias!  .

Aldo Civico
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