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Columnistas | PUBLICADO EL 23 noviembre 2021

OPA hostil por Nutresa

Por Hernán González Rodríguez

Los “canaritos de Tertuliano” me visitaron hace poco y me manifestaron sus preocupaciones por la oferta pública de adquisición (OPA) del Grupo Gilinski por las acciones de Nutresa. Este tipo de operaciones se califica como hostil mientras no cuente con la aprobación de la cúpula directiva de la empresa.

Entiendo, al escribir estas líneas, que tanto la Bolsa de Valores de Colombia como la Superintendencia Financiera de Colombia ya le dieron vía libre a esta nefasta operación para Antioquia y para no pocos accionistas.

Me recordaron los “canaritos” que una OPA hostil bien puede en determinadas circunstancias lesionar a los pequeños accionistas minoritarios, tal como ya ha sucedido en casos como el que comento en unos párrafos más adelante.

Pero lo más preocupante para los antioqueños radica en que, por medio de dicha operación, entrarán los Gilinski a controlar el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) a través de su elevada participación accionaria de Nutresa en el Grupo Argos y en el Grupo Sura.

Hernán —me dijeron los “canaritos”—, usted no recuerda, porque ya está muy viejo y ha perdido la memoria, que no hace mucho sucedió lo siguiente: Había una empresa cuyas acciones en la Bolsa de Valores se negociaban por $ 100, ofrecieron comprarlas en una OPA hostil a razón de $ 150.

Pues bien, compraron y compraron hasta que sobrepasaron ligeramente el 50 % de las acciones de la empresa. A partir de este porcentaje suspendieron sus adquisiciones a precios elevados y continuaron comprando solo a precios bajos, cercanos a los $ 100.

Los nuevos accionistas mayoritarios nombraron su junta directiva de bolsillo y procedieron a repartir escasos dividendos a partir del año de su posesión, con el fin de dedicar la mayoría de las utilidades de años posteriores a comprar más y más acciones a precios baratos, hasta que se aproximaron a poseer el 100 % de la empresa aludida.

En consecuencia, cerca del 50 % de los accionistas minoritarios se vio forzado por los nuevos dueños a venderles barato. El espejismo de los $ 150 por acción solo sirvió para adquirir las acciones de los mayoritarios. Ojalá no se repita esto con el Grupo Gilinski.

Los “canaritos de Tertuliano” me solicitaron, finalmente, los nombres de algunos miembros de las directivas de dichas sociedades, les facilité los pocos que recordaba, y espero que ya estén ellos hoy sobre advertidos al respecto.

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