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Ocurrencias macroeconómicas

Volarse la regla fiscal, intervenir el mercado cambiario y meterle la mano al manejo monetario son las ocurrencias macroeconómicas en un país que se resiste a enfrentar la realidad de un sector público hipertrofiado y una tributación desproporcionada.

20 de noviembre de 2023
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Por Luis Guillermo Vélez Álvarez - opinion@elcolombiano.com.co

La economía colombiana arrastra el lastre de una tributación agobiante que impide altas tasas de crecimiento, excepto cuando es jalonada por un boom de materias primas. La suma de impuestos nacionales y locales, los aportes a la seguridad social, los parafiscales de nómina, las regalías minero energéticas, la parafiscalidad de los servicios públicos y las tasas ambientales llegaban a 25% del PIB, en 2022, antes de la reforma de tributaria de Ocampo y sin la actualización anunciada del impuesto predial. Cuando es incluyan estas cosas, la estimación seguramente pasará al 30%.

Aunque hay algunos impuestos más fastidiosos que otros, todos se pagan del ingreso. Por eso, el problema de la tributación reside, fundamentalmente, en su monto total, no en la clase de tributos. Pero es engañoso suponer que una carga tributaria de, digamos, el 25% tiene la misma significación en la economía colombiana que en otra de diez o más veces su tamaño.

Los impuestos se pagan del ingreso y el ingreso lo reciben las personas. El impuesto afecta la decisión de consumir hoy o en algún momento futuro. Si el ingreso real está compuesto por un bien como las papas, que sirve para el consumo o la inversión, una tasa impositiva de 25% afectará muy diferentemente a alguien cuyo ingreso es una libra que a otro que dispone de diez. Probablemente el primero verá, incluso, afectado su consumo corriente mientras que el segundo podrá mantenerlo y sembrar una parte.

La brutal caída de 33% en la inversión del tercer trimestre – también en la demanda de vivienda, automóviles y bienes duraderos – es una consecuencia de la disminución del ingreso disponible de empresas y familias por cuenta de la reforma tributaria de Ocampo. Sin embargo, el establecimiento económico insiste en hacerle creer a la gente que la recesión que se nos viene encima es causada cosas como la guerra de Ucrania y que podría ser evitada si el gobierno gastase más rápidamente los impuestos que recauda o recaudará, si la tasa de cambio fuera fija y la perversa junta del Banco de la República rebajara las tasas de interés.

Volarse la regla fiscal, intervenir el mercado cambiario y meterle la mano al manejo monetario son las ocurrencias macroeconómicas en un país que se resiste a enfrentar la realidad de un sector público hipertrofiado y una tributación desproporcionada.

Reitero los elementos de una reforma fiscal verdaderamente liberal:

· Venta de Ecopetrol y otros activos que produciría lo requerido para reducir drásticamente el endeudamiento.

· Un IVA de tarifa única de 12% daría 85 billones, de los cuales podrían destinarse 7,5 a la devolución de 2,5 millones de pesos anuales a 3 millones de familias.

· Rompiendo con el mito de la “inflexibilidad”, hacer, en dos años, un recorte de 25 billones de los gastos burocrático y “social” mal focalizado.

· Reducción de la tarifa del impuesto de renta pari passu con la eliminación de los beneficios fiscales hasta llegar en cuatro años a una tarifa única de 25% para todo tipo de rentas.

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