<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Síguenos en:
Columnistas | PUBLICADO EL 16 mayo 2022

¡Medellinenses: concentrados, pues!

Por María Bibiana Botero C.

La indiferencia o el silencio están lejos de ser una opción en momentos en los que Medellín necesita una ciudadanía activa y vigilante

Por María Bibiana Botero C.* - www.proantioquia.org.co

Por María Bibiana Botero C.* - www.proantioquia.org.co

Una imagen me retumba: la de la plomada que ha acompañado por casi un cuarto de siglo el intercambio vial Punto Cero, autopista norte de Medellín. La estructura sufrió un daño y en días recientes parte de su armazón se vio colgando. Peligroso, al límite, y renuente a caer.

La lámina se sostuvo, los bomberos la retiraron y la autopista continuó con su intenso tráfico. Todos a salvo. La plomada permanece como custodia y compañía a los arcos y cables que sostienen los cerca de ocho puentes peatonales.

El carácter de la plomada se asemeja al de esta ciudad. Una Medellín que a veces se tambalea y la hacen titubear, que ha vivido al límite, herida, sentida, que necesita cuidado porque, si no, se quiebra, cuelga, se pone en riesgo. Que urge que la quieran, la sientan, y que tiene la capacidad de sobreponerse, plantarse y seguir.

En estos días confusos, duros, en un ambiente en extremo polarizado, de tropel y división, es fácil caer en el pesimismo y, de paso, olvidar lo esencial, lo profundo y transcendental.

Hay que reconocer que Medellín pasa por una coyuntura difícil. La decisión de la Procuraduría General de la Nación, de suspender preventivamente al alcalde de Medellín, y de la Presidencia de la República, de designar un mandatario encargado, envían un mensaje claro: blindar la institucionalidad.

La indiferencia o el silencio están lejos de ser una opción en momentos en los que Medellín necesita una ciudadanía activa y vigilante. El tropel beneficia a unos pocos y, en cambio, destruye a muchos. Les resta al ánimo y a las oportunidades. Los ciudadanos están en medio de una confrontación de intereses individuales, mientras que sus necesidades urgentes son descuidadas y su percepción de corrupción, frente a la Alcaldía, se duplicó en el último año (Encuesta de Percepción Ciudadana, MCV).

Medellín Cómo Vamos ha insistido en que los problemas estructurales de la ciudad son graves y que, pese a promesas y titulares, seguimos con retos sin resolver. En seguridad alimentaria: una de cada cinco familias se va a la cama sin una de las tres comidas.

El desmonte y descuido en programas integrales de atención a la primera infancia, Buen Comienzo y a los adultos mayores es doloroso cuando es sabido que hay presupuesto para atenderlos con calidad.

Las altas tasas de repitencia escolar, sumadas al desempleo, en especial en jóvenes y mujeres, son prioridades que requieren un liderazgo concentrado en lo imperioso, para lo que fue elegido, con los pies en la gestión y lejos de anhelos electorales.

La turbulencia pasará y debemos hacer que pase. Lograr que lo transcendental, la agenda social, de equidad y desarrollo marque el rumbo de Medellín, por encima de odios y divisiones que nos han querido instalar.

Los retos de la ciudad requieren una institucionalidad sólida, respetuosa de la ley y la Constitución, concentrada en el bienestar de los ciudadanos.

Como la plomada, Medellín exige atención y urgente cuidado para evitar daños mayores. No nos acostumbremos a vivir siempre al límite.

* Presidente ejecutiva de Proantioquia.

Proantioquia
.