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Los totazos

Violando toda clase de normas legales, la intervención del presidente en la campaña electoral fue descarada. Hizo abierto proselitismo en favor de su candidato Cepeda.

hace 36 minutos
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  • Los totazos

Por Alberto Velásquez Martínez - opinion@elcolombiano.com.co

Mal perdedor Petro. No quiere reconocer los resultados electorales. Sin pruebas ni indicios, habla de fraude. Quiere ganar en la mesa de los picapleitos lo que perdió en las urnas. Como Jalisco, “nunca pierde y cuando pierde arrebata”. Nada de raro tendría que como estrategia amedrentadora movilizaran para la segunda vuelta, a las primeras líneas y las mingas, a falta de votos necesarios para imponerse limpiamente en las urnas.

Violando toda clase de normas legales, la intervención del presidente en la campaña electoral fue descarada. Hizo abierto proselitismo en favor de su candidato Cepeda. Ignoró las órdenes del Consejo de Estado de no participar en política porque violaba la ley de garantías. Hizo caso omiso a los llamados de atención de la Procuraduría sobre la misma materia. Y para corroborar más su desfachatez, ahora advirtió: “Vamos a ganar y yo mismo me pondré al frente”. ¿Renunciaría entonces a la Presidencia para ponerse a dirigir la campaña cepedista? Porque de lo contrario, operando simultáneamente como Jefe de Estado y jefe de campaña, sería una flagrante violación de las reglas básicas del Estado de Derecho.

Las redes sociales y la Inteligencia Artificial, que si bien democratizaron la información, no pocas veces manipularon y deformaron la realidad de los hechos. De su mano marcharon las bodegas como constructoras del imperio de la posverdad.

Muchos dirigentes quedaron tendidos en el asfalto político. Desfigurados personajes de papel brotados del seno de las dos colectividades históricas y sus ramificaciones. Andan por las gateras, escondiendo sus banderas, más rotas que las que quedaron como saldos de las diez guerras civiles del siglo XIX. Roy Barreras, el gran trapecista, se enredó en las cuerdas que lo asfixiaron. La vociferante y arrebatada Claudia López no llegó siquiera al 1%. Solo dos escuelas polarizantes quedaron vigentes en este primer acto del melodrama: Las derechas, ganadoras con De la Espriella, y la izquierda perdedora, con Cepeda. Las demás, a punto de pasar a retiro forzoso como cualquier militar degradado.

Paloma quedó desplumada. La escogencia de Oviedo como fórmula vicepresidencial, contribuyó a su derrota. Éste muy poco le aportó, mucho le restó. Haber metido un cuerpo extraño a su trayectoria ideológica, políticamente la despanzurró. Los pactos, para que duren, hay que hacerlos cuando se gana y se tiene el poder en las manos, para darle solidez y permanencia a los acuerdos de gobernabilidad. No se puede, como candidato, precipitarse a regatear votos, brincándose toda clase de líneas rojas, porque se corre el riesgo de perder los que ya se presupuestaban como propios. Paloma ya adhirió a Abelardo, quien debe matizar sus discursos para conquistar a vacilantes y reticentes.

Cepeda desafió al “tigre” a un debate televisado. Este le aceptó condicionándolo a que abandone la cantinela del fraude y acepte los resultados electorales. El país queda a la expectativa no solo de la respuesta del vencido sino de las reacciones de Petro que, imprevisible como es, quién sabe con qué otros sofismas de distracción saldrá para desviar la atención del ciudadano.

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