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Columnistas | PUBLICADO EL 05 noviembre 2022

La segunda pandemia

La Oms habla de las enfermedades mentales como la segunda pandemia. Estima que en la actualidad unos 35,6 millones de personas viven con enfermedades mentales.

Por Luis Bernardo Vélez Montoya - redaccion@elcolombiano.com.co

Epifanio Mejía, poeta Antioqueño nacido en Yarumal en 1838 y fallecido en Medellín en 1913. Conocido como “el poeta triste” o “el loco Mejía”. Era un hombre nostálgico, noble, bondadoso y vivía de manera intensa. Fue comerciante hasta los 40 años, cuando sufrió trastornos mentales y fue recluido en “el manicomio” donde permaneció 34 años hasta su muerte. Uno de sus poemas “el canto al Antioqueño” fue musicalizado por el maestro Gonzalo Vidal y adoptado oficialmente como el himno Antioqueño.

La enfermedad mental es y ha sido a través de la historia un estigma con el que todavía estamos luchando para que los pacientes puedan tener atención, tratamiento oportuno, eficaz, que mejore sus condiciones de vida y no tengan que ser internados hasta que llegue su muerte. Más ahora, después de una pandemia que desencadenó trastornos mentales como: ansiedad, depresión, crisis de pánico y suicidio como consecuencias del confinamiento, miedo al contagio, desconocimiento del virus y del tratamiento, miedo a la muerte, soledad, incertidumbre, falta de tratamiento de enfermedades ya existentes y aumento del consumo de alcohol, drogas y violencia intrafamiliar.

La Oms habla de las enfermedades mentales como la segunda pandemia. Estima que en la actualidad unos 35,6 millones de personas viven con enfermedades mentales.

La semana pasada una mujer joven se lanzó del último piso de un edificio en el centro de Medellín. Los adolescentes se están produciendo heridas abiertas para cambiar el dolor emocional por el dolor físico. Niños y niñas cada vez a edades más tempranas, recurren al suicidio porque son víctimas de matoneo en sus colegios y no son capaces de pedir ayuda o cuando lo hacen no son escuchados, encuentran soledad cuando llegan a casa, abusos que los silencian bajo amenazas de muerte, desplazamientos que los obligan a romper vínculos que eran su único soporte emocional.

Estamos enfermos, no solamente los que tienen una patología o los que elevan diariamente el índice de suicidios, sino los otros. Los que viven cotidianamente una vida normal, pero son capaces de dejar ciego a punta de golpes a un adulto mayor que pidió que le bajaran el volumen a la música que había sonado toda la noche. Los que conducen bajo los efectos del alcohol, atropellan 8 ciclistas y se escapan. El que asesina a puñal a un pasajero del trasporte público que lo pisó sin querer. Los que llevan un niño muerto a urgencias porque se cayó de la cama cuando en realidad lo habían asfixiado. Es interminable la lista.

Es urgente: el mejoramiento en atención y tratamiento en las Eps, el abastecimiento permanente de medicamentos, capacitación al personal docente en instituciones educativas para que puedan hablar de salud mental y detectar síntomas que ameriten intervención y tratamiento por psicólogos y psiquiatras; formación a los médicos generales en atención de urgencias psiquiátricas y continuar los contratos de los psicólogos en instituciones educativas. Necesitamos que esta administración municipal entienda que son asuntos prioritarios, porque es el bienestar humano y la vida de nuestra gente.

Todos estamos locos decía la loca, qué verdad tan amarga dice su boca.

Epifanio Mejía .

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