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La Cosa Nostra de Medellín

En la gran empresa de consanguinidad que consolidó Daniel Quintero no hay familiares suyos, de su esposa o de sus candidatos sin puesto.

11 de agosto de 2023
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Por Sofía Gil Sánchez - @sofiagilsanchez

En medio de un gobierno que ha sometido a la ciudad a toda clase de mañas politiqueras, no sorprenden las contradicciones. Pero las peticiones y rechazos que encarnan prácticas propias son de no creer. Según Juan Carlos Upegui es necesario evitar que la Alcaldía de Medellín se configure como satélite de una gran empresa, una afirmación extraña teniendo en cuenta que él mismo representa el continuismo de la administración de la ciudad con un modelo de empresa familiar. Después de todo, en la gran empresa de consanguinidad que consolidó Daniel Quintero no hay familiares suyos, de su esposa o de sus candidatos sin puesto.

Upegui pareció olvidar que su prima, la gestora social Diana Osorio, creó la Secretaría de la No Violencia, con un presupuesto aproximado de 96.000 millones de pesos, para nombrarlo. Tampoco mencionó que su hermana, Laura Upegui Vanegas, fue contratada como directora técnica adscrita a la Secretaría de Gobierno y Gabinete o que, por designación de Quintero, ella es integrante de la Junta Directiva de Telemedellín, la agencia de publicidad personal de la alcaldía.

Quintero replicó la habilidad política de su esposa y decidió institucionalizar el nepotismo como acuerdo de la Administración Distrital. Entre sus idóneos nombramientos se encuentran: Alejandro Gallego Hernández, primero como gerente de Emvarias y después vicepresidente de Auditoría Corporativa de EPM y novio de su prima, Liliana Ramírez Quintero; su tío, Alejandro Calle Pineda en la Subgerencia de Deportes Asociados Altos Logros de Indeportes Antioquia y, según un informe de El COLOMBIANO, su primo, Jhony Arenas Quintero se desempeña como auxiliar de la Fábrica de Licores de Antioquia. Si bien los dos últimos cargos no son de Medellín, permiten cuestionar el tráfico de influencias, la transparencia y las posibles cuotas políticas.

Esteban Restrepo, el candidato a la Gobernación de Antioquia, trabajó en la Unidad de Apoyo del exconcejal y hermano del alcalde, Miguel Quintero Calle. Sin embargo, no fue hasta la feria de contratos que inició en el año 2020 en la Alcaldía de Medellín que se topó con la fortuna de buenas contrataciones para enriquecerse y compartir las convenientes vacantes con su círculo cercano. Parece que el exsecretario de Gobierno usa su influencia como método de conquista: la exsecretaria de Salud y alcaldesa encargada, Andree Uribe, fue su pareja y, Ana Patricia Jaramillo Muñoz, la subdirectora de Fomento Deportivo y Recreativo del Inder, no cumple con el requisito de profesional especializada para desempeñar el cargo, pero sí el de ser la actual pareja de Restrepo.

Además de comprometerse con las hojas de vida de sus intereses amorosos y desear una “Antioquia progresista”, Esteban Restrepo es experto en nuevas riquezas y decide aportar su conocimiento a sus lazos familiares. Por esta razón, su tío, Carlos Andrés Restrepo Vargas, pasó de ser coordinador de Ventas en Bancolombia hasta el año 2017 a ser profesional en Emvarias al inicio de la alcaldía de Quintero y, luego, director Financiero de Telemedellín en el año 2021.

Upegui tenía razón, Medellín no puede tornarse en una gran empresa, menos en una donde el único indicador ejecutado con éxito es el del enriquecimiento de su Junta Directiva, una atormentada por las pérdidas económicas, una que incumpla con sus postulados, una que la corrupción desgasta sus servicios insignia, una que les arrebata la esperanza a sus vinculados. Ellos pueden tener la certeza de que la alcaldía no volverá a ser un árbol genealógico.

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