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Tenemos democracia en Colombia. Prioricémosla hoy para no tener que recuperarla mañana.
Por Juliana Velásquez Rodríguez - JuntasSomosMasMed@gmail.com
La democracia en Colombia viene en un proceso de deterioro evidente que es probable que se profundice en los próximos dos años. El miedo de perder el modelo democrático en Colombia es real. Nos han dicho mucho que el miedo tiene dos caras. Una que nos paraliza y nos impulsa a tomar decisiones apresuradas, para sobrevivir o escapar. Y otra que nos protege, nos advierte de un posible peligro y nos da tiempo de planear. “Cuando el miedo y el odio abruman la razón, abandonamos a nuestros conciudadanos y cedemos ante aquellos que explotarían nuestros peores instintos”. (“Cómo mueren las democracias”, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt).
Mi esperanza es que reemplacemos el pánico paralizante por un miedo sano, que nos motive a reflexiones profundas sobre nuestra democracia, pero que nos impulse a la acción para protegerla y, sobre todo, fortalecerla para el largo plazo.
En otras palabras, propongo que construyamos un plan por la democracia.
Las democracias no mueren súbitamente. Se van deteriorando con prácticas tramposas, populistas, manipuladoras, pero no tan evidentes. El 40% de los colapsos democráticos entre 1975 y 2016 ocurrieron a través de erosión gradual más que por golpes de estado súbitos (Levitsky y Ziblatt). El deterioro gradual de nuestra democracia va de la mano de la polarización, una narrativa amañada, una corrupción descarada, una tolerancia triste con los violentos, desigualdades ignoradas y una satanización cobarde del desarrollo.
Timothy Snyder en su libro “Sobre la tiranía: Veinte lecciones del siglo XX”, nos da unas lecciones prácticas de cómo reconocer y resistir una tiranía. Me permito exponer algunas: 1. No obedecer por adelantado: Snyder advierte contra la obediencia anticipada, que es cuando las personas se adaptan automáticamente a las nuevas reglas y expectativas de los regímenes autoritarios sin resistencia; 2. Defender y apoyar activamente a las instituciones democráticas; 3. Cuidar la Constitución: Snyder insta a los ciudadanos a ser vigilantes con respecto a los cambios constitucionales que pueden parecer menores pero que pueden tener efectos duraderos en la democracia (¿Quién atando cabos conmigo?); 4. Mantener la calma cuando llegue lo impensable: Los líderes autoritarios se aprovechan del caos; 5. Recordar la ética profesional: la lucha contra la tiranía no puede desdibujar nuestros principios; 6. Investigar: La importancia de la verdad y la necesidad de investigar y buscar información precisa, en un mundo donde la desinformación puede ser usada como herramienta de control; 7. Mantener el contacto humano y la solidaridad: La deshumanización es una herramienta autoritaria; 8. Practicar la política corporal: La participación física en protestas y reuniones políticas es una forma de resistencia.
Propongo que las lecciones aprendidas y el diagnóstico realizado durante más tiempo del necesario, sean los insumos para nuestro plan. Y la ejecución, nuestra obsesión durante los próximos 2 años.
El sector privado es experto en planes. En la pandemia, pasando por el paro nacional del 2021 y siguiendo con las reformas de este gobierno, las empresas han planeado cómo sobrevivir, crecer y adaptarse. Es el momento de priorizar la planeación estratégica sobre la democracia en Colombia. Y debemos ser monotemáticos al respecto. Debe ser una conversación permanente en las juntas directivas, en los gremios, en las universidades, en las cooperativas, en los sindicatos, en las fuerzas militares, en las regiones, ante los organismos internacionales. Debe ser una conversación activa en el Congreso, en las Cortes, en los entes de control. Debe ser, sobre todo, una única conversación, pero con 3 propósitos claros: Unas elecciones transparentes, rigurosas y respetuosas del resultado democrático en el 2026; un rechazo absoluto a la propuesta de una asamblea constituyente que sólo pretende extender un gobierno incapaz, populista y corrupto y; nuevos liderazgos públicos diversos, pero con los valores democráticos como un lenguaje común.
Tenemos democracia en Colombia. Prioricémosla hoy para no tener que recuperarla mañana.