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Modo avión

30 de enero de 2025
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  • Modo avión

Por Juliana Velásquez Rodríguez - JuntasSomosMasMed@gmail.com

La red social X tiene aproximadamente 5 millones de usuarios colombianos. En su mayoría de las ciudades principales y entre las edades de 25 a 34 años. Es el 10% de la población nacional. Sin embargo, nos lidera un presidente que habita y gobierna en X, cambiándonos la vida a 52 millones de colombianos con un simple post, casi siempre en dudoso horario laboral.

Los colombianos usuarios de esta red social, hemos visto cómo se van degradando los argumentos, la calidad de las noticias y los intercambios agresivos entre simpatizantes, opositores y gente sin nombre y apellido, mejor conocidos como bodegueros, que van escribiendo barbaridades, sin límite de decencia y cuidado por el bien común. Me incluyo en el grupo con nombre, apellido y cierto cuidado por el mensaje, pero con muchas lecciones aprendidas y por aprender. Más veces de las que me gusta reconocer, reacciono de manera emocional e innecesaria, sin tener mucha claridad sobre el propósito de mis mensajes, en una red social qué bajita la mano, contribuye al exceso de cortisol y a la deficiencia de ciudadanía. “Los algoritmos no eligen la verdad, eligen el escándalo”, dice Harari.

Las consecuencias de liderar un país a través de una red social son en mi opinión muy negativa. La inmediatez del mensaje y del contacto con la audiencia compite de manera directa con un liderazgo ecuánime, riguroso y consciente del impacto de sus decisiones, de sus mensajes y del tono de su conversación. No sé si sea la edad, y si es, me enorgullezco, pero crecí con el concepto de la “dignidad del cargo” (a propósito de dignidad...), entendiéndola como aquella responsabilidad suprema de gobernar para todos, la capacidad de ejercer el liderazgo con integridad y un profundo sentido de propósito colectivo. No en vano, el poder público está lleno de consejeros, ministros, asesores, etc., que acompañan la toma de decisiones de un mandatario. Me pregunto cuántas veces ha consultado el presidente Gustavo Petro a sus compañeros antes de publicar un post mal escrito, denso y con mala ortografía. Por ejemplo, solo en 2025 este presidente ha publicado decenas de mensajes en X sobre asuntos internacionales críticos para Colombia, desatando crisis a diestra y siniestra; pero no se ha reunido ni una sola vez este año con la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores compuesta por los expresidentes colombianos. ¿Tiene esto algún sentido?

Y es que gobernar no es sinónimo de comunicar, ni de interactuar. Yo celebro la cercanía que las redes sociales nos regalan con los liderazgos públicos. Celebro también la posibilidad de expresión que, aunque en ocasiones incómoda, es libre y eso es lo que importa. Pero cuestiono profundamente al líder con ego adolorido y poca inteligencia emocional que no controla el impulso de protagonismo y gobierna con pataletas en estados de lucidez cuestionables.

Me frustra pensar que esta es la forma definitiva de liderazgo público y conservo la esperanza de que, sintiéndonos hastiados de esta dinámica, bajemos el volumen de la pelea superficial, irresponsable, dañina y cansona que hoy ocupa los días de nuestro presidente y de quienes reaccionamos.

Propongo un ejercicio individual de autocontrol, con consecuencias colectivas. Propongo castigar con el látigo de la indiferencia a quien nos gobierne, nos agreda y nos mienta por redes sociales. Propongo en últimas, cada vez más conversaciones en modo avión.

PD. En Medellín ya lo hicimos... y funcionó.

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