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La sanción social, ahora o nunca

hace 1 hora
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  • La sanción social, ahora o nunca
  • La sanción social, ahora o nunca

Por Juan José García Posada - juanjogarpos@gmail.com

El día de las muy próximas elecciones presidenciales, todo buen ciudadano tiene el deber de conciencia de hacer valer su derecho a castigar con la sanción social, prerrogativa que nunca se utiliza y que si permanece inédita y silenciada es y ha sido fuente de impunidad y cancelación de la justicia. La inmensa mayoría de los delitos se queda impune. Lo saben los delincuentes. No sirven ni las normas jurídicas y la compleja institucionalidad legal. Se le atribuye al voto un valor simbólico y ritual pero no el ejemplar poder justicieros.

No es que invoque la democracia como venganza. Pero no nos digamos mentiras, que la misma ley tiene que ser vindicativa. No sirve si todo siga igual, si no se castiga para reparar, para rescatar la justicia. Es lo que pasa en este país, donde campean la malicia y la mala fe, el menosprecio por la política en su calidad de factor del bien común, el triunfo ascendente de la delincuencia en todas sus formas. Corrupción, abuso del poder, saqueo de los bienes públicos, promesas descaradas, nepotismo y amiguismo, usurpación de las funciones púbicas para llenarse de plata, tráfico desaforado de influencias, aniquilación de los contradictore s y un larguísimo etcétera.

De todo eso y mucho más ha sido víctima propiciadora, favorecedora de todos los excesos esta sociedad tan indolente que prefiere disfrutar con el espectáculo infame de los abusos incontables, de los escándalos que divierten pero no indignan. Sociedad que de algún modo tiene que despertar y convencerse de que no puede permitir que sigan atropellándola. Tal exceso de tolerancia, de aguante, de alcahuetería es una sinvergüenzada colectva, Tiene que llegar el momento de liberarse de esa opresión en nombre de la llamada democracia, que ahí sí sirve para todos los desafueros.

El concepto de sanción social colectiva en que estoy basándome para escribir esta columna ha sido explicado por varios ensayistas. Pero se ha mantenido en reserva, ignoro por qué causas. Tal vez por prudencia o por miedo de ponerlo a funcionar. Hay que desempolvarlo cuanto antes, con plena conciencia y criterio responsable. Votar produce una satisfacción personal e íntima como la de pagar deudas o impuestos o cumplir una buena tarea cívica.

En las elecciones próximas el voto ha de ser motivo legítimo de celebración general, no un simple formulismo periódico ineficiente. Nunca antes como ahora había sido tan en serio como se definiera un acto como el de sufragar. No más pasividad, no más indolencia, no más indignidad culposa. Es pura cuestión de dignidad. Quién sabe si más tarde se repetirá la oportunidad. No parece. La sanción social da poder para vencer el miedo, la cobardía o la conformidad cómplice y perezosa con la injusticia. Y muchas gracias por leer y comprender el sentido de estas palabras y de esta invitación respetuosa y cordial. Es ahora, o nunca.

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