x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

La ciudad caería en desgracia

hace 3 horas
bookmark
  • La ciudad caería en desgracia
  • La ciudad caería en desgracia

Por Juan José García Posada - juanjogarpos@gmail.com

Nadie debería declararse engañado si en un futuro cercano Medellín volviera a ser castigada con el azote del descrédito por causa de la especulación con la hotelería y muchísimos bienes y servicios a precios casi inverosímiles. Parece que no está comprobado del todo que haya sido general el alza desaforada en tarifas por alojamiento temporal en los tres días más recientes y con motivo de los conciertos multitudinarios del famosísimo cantante puertorriqueño Bad Bunny. Pero sí es cierto que ha habido individuos avivatos y abusadores que han incurrido en cobros demasiado altos, porque se aprovechan de la longanimidad, la pasión por una variedad discutible de música y el entusiasmo por verificar en vivo y en directo las atracciones que hacen de nuestra ciudad una de las más interesantes del planeta.

La capital de Antioquia pasa por momentos positivos en frentes más diversos. Que exhibe múltiples problemas, es parte de lo normal. Pero es ejemplo de recuperación del prestigio y de reencuentro de un estado de reconstrucción sostenida del crecimiento, restablecimiento de un clima de optimismo realista y reaparición del buen gobierno gracias a una administración distrital providente. Administración que no debe eludir la responsabilidad de controlar a negociantes indeseables y a aquellos que abusen de los visitantes, a los que debe recibirse con hospitalidad pero sin que descuiden la obligación de todo forastero de comportarse con respeto por la gente que los recibe y las normas que rigen las relaciones locales.

A los turistas y espectadores de los programas públicos hay que tratarlos de modo civilizado. Que no se sientan superiores que vengan a colonizar y que asimilen las costumbres propias de la ciudad a la que llegan. Y que si vienen a permanecer mucho más tiempo, a trabajar como nuevos residentes o nómadas digitales, que por lo menos aprendan el idioma vernáculo y los horarios y normas de vida normales, sin alterar las rutinas y las formas de comunicación propias, para que el inquietante fenómeno de la gentrificación no ocasione estragos en las comunidades tradicionales y no produzcan desplazamientos lamentables con la ocupación de territorios y el desalojo de los vecinos de siempre, tratados al fin como residentes incómodos.

Recobrar el prestigio internacional ha sido muy difícil para Medellín, pero se ha logrado a pesar de las amenazas y los zarpazos de usurpadores abominables del poder. Y perder ese prestigio, esa atmósfera de progreso y convivencia, que se ha conseguido gracias a la reactivación de la civilidad, puede llegar a ocurrir si no se controlan los riesgos de una acelerada invasión de gentrificadores voraces. La ciudad puede caer en el descrédito global si se deja colgar el inri de abusiva contra los visitantes. De la noche a la mañana, una simple consigna internacional puede volver a descalificarla, cuando pasa por un momento saludable y promisorio. Gobierno distrital, empresas y sociedad tienen una responsabilidad enorme. La buena fama se construye con años. Y se pierde en una noche.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD