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Por José Guillermo Ángel R. - memoanjel5@gmail.com
Estación Christopher Nolan, a la que llegan los que dicen que el cine comercial es la última manera de quemar libros, pues destruye contenidos mostrando lo que no es; los que defienden que las versiones cinematográficas deben ser libres y no copias de la cultura oficial (defienden la innovación y otras libertades, entre ellas la inclusión desmesurada), los que se quejan de que por ver películas la gente ya no lee y, para evitarse leer, da por cierta la mentira que les ofrece la pantalla; los que alegan que toda versión antigua debe ser modernizada dado que las generaciones nuevas tienen otras concepciones de la vida y de lo anterior a ellas, los que sostienen que Hollywood, antes que una empresa cultural, es un asunto de marketing y solo crea productos de consumo para alterar emociones; los que ponen de manifiesto su malestar aduciendo que cada espectador (en el caso de los filmes) lo que necesita es escaparse de la realidad y le importa poco si lo duermen o lo meten en lo fantástico, los que suponen que el sistema está cambiando lo que sabemos y para eso se vale del cine y de la ignorancia creada por la correcta educación (Consenso de Washington), sin que falten los perros que se llamen Odiseo y Ulises que solo entienden que los llaman cuando les gritan Odi o Uli.
Con el mundial terminado y el asunto electoral evaporándose entre aceptaciones y nuevas formas de oposición, y saliendo del cansancio que crea esa nebulosa que es el Medio Oriente, el tema actual de las redes es la película Odiseo (al que los latinos llamaron Ulises). Unos dicen que su director, Chistopher Nolan, hizo una falsificación de la clásica obra de Homero (que no es el personaje Simpson) y otros que fue el resultado de una mala traducción moderna hecha por alguien que sacó del libro lo no políticamente correcto. Y entonces abundan los enfrentamientos entre eruditos y gente a la que Troya (nombre para una gata) y las aventuras en el Mediterráneo de Odiseo le importa nada lo que sean, pues lo que buscan es una película donde el desahogo del héroe sea estar matando gente. Y allá las bibliotecas viejas.
Christopher Nolan, director de películas que hablan del origen y la amnesia, del insomnio y las reflexiones de Batman, de lo que pasa en el espacio cuando la Teoría de la Relatividad funciona (incluyendo agujeros negros), muestra ahora una película mitológica en la que los dioses son apenas diosecitos y los griegos una mezcla de géneros y razas. Y como un Homero ciego (o un Tiresias), coge un libro clásico y lo desbarata. Y claro, cantan las sirenas y aparecen los que tienen un solo ojo.
Acotación: De Odiseo me gustó Penélope, que para este caso sabe más de pócimas que de tejer. Y que sigue siendo apetecida como producto sin obsolescencia programada.