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España y el narco

España es uno de los mayores focos de flujo de drogas del mundo, sobre todo hachís marroquí y cocaína de todas partes, y uno de los mayores mercados consumidores del planeta.

14 de febrero de 2024
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Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es

Las series y películas nos pintan al narco en una hacienda de oro en México o en un valle perdido de Colombia, pero en España hay pueblos enteros que viven del hachís y de la coca. El pasado viernes, a última hora de la tarde, tres agentes de la Guardia Civil fueron ejecutados en el puerto de Barbate, en Andalucía, frente a las costas de Marruecos, tras ser embestida su frágil zodiac por una narcolancha diez veces más grande y mucho más potente. Hay imágenes del crimen, pues fueron grabadas desde los muelles. En ellas se escuchan los vítores de los muchos cómplices del narco, que jaleaban a los asesinos desde los muelles para que acabaran con los agentes.

La crudeza de las imágenes, con la narcolancha pasando por encima de la embarcación de la Guardia Civil en varias ocasiones para rematar a sus ocupantes, ha sacudido a la opinión pública pero no al presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, que prefirió rodearse de estómagos agradecidos en la entrega de los premios al cine español antes que soportar los seguros abucheos en el entierro de los agentes. Al fin, Sánchez es el mejor de los actores españoles, capaz de negar lo propio y lo ajeno en un santiamén sin perder su sonrisa de anuncio de dentífrico.

Y es que, pese a que España es uno de los mayores focos de flujo de drogas del mundo, sobre todo hachís marroquí y cocaína de todas partes, y uno de los mayores mercados consumidores del planeta, el Gobierno español decidió en 2022 desactivar el Órgano de Coordinación contra el Narcotráfico en Andalucía (OCON-Sur), creado en 2018, sin reforzar los recursos destinados al Campo de Gibraltar, zona donde se mueven miles de toneladas de drogas, tabaco y donde el tráfico de personas está también al orden del día. Además, la coalición social-comunista decidió eliminar esa unidad sin comunicárselo a la Fiscalía.

Para que se hagan una idea del caos que se vive en esa zona, habitualmente dedicada a la pesca y el turismo, gracias a las bellas costas de Cádiz y al famoso atún rojo que se llevan los japoneses como si fueran diamantes, el 40% de los agentes destinados al Campo de Gibraltar piden un destino nuevo al año de haber llegado a la zona. La mayoría denuncia señalamientos públicos de los narcos, problemas de sus hijos en los colegios de la zona, persecuciones y la falta de medios para luchar contra el narcotráfico. Como prueba, mientras las lanchas de los traficantes alcanzan entre 60 y 70 nudos, las de los agentes no llegan a los 55.

La Guardia Civil denuncia el clima de miedo que imponen los clanes de la droga, muchos de etnia gitana, hay que decirlo. Cuentan con redes de informantes, drones, un ejército de jóvenes que aspiran a formar parte del lucrativo negocio y bienes por toda la costa andaluza y hasta en Marruecos. De hecho, uno de los principales narcos de la zona es de origen marroquí.

Mientras las asociaciones de miembros de la Guardia Civil, la oposición y el Gobierno regional andaluz piden la destitución del ministro del Interior, Sánchez mira para otro lado y nadie explica por qué se desmanteló la unidad que más molestaba al narco.

Debe ser que los rojos que defienden legalizar la droga y que el hachís es inocuo y no lleva al consumo de otras sustancias más nocivas son mayoría en el Gobierno. Gracias a ellos los 15 kilómetros que separan los campos de hachís marroquíes de España están más cerca.

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