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Cuando ya no existamos

Así como el gran meteorito que acabó con los dinosaurios, pasaremos a la historia de la palentología como esa roca que chocó contra la Tierra y eliminó especies.

hace 2 horas
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  • Cuando ya no existamos

Por Lina María Múnera G. - muneralina66@gmail.com

¿Qué quedará de nuestra civilización cuando ya no existamos? Si algún ser del futuro lejano explorara la Tierra, ¿cómo podría saber que estuvimos aquí? Eso se preguntó un oyente de la BBC después de leer el soneto Ozymandias escrito por el poeta inglés Percy Bysshe Shelley. Y la respuesta se la dieron dos paleontólogos que publicaron el año pasado un libro titulado Discarded (Desechados).

Los autores, Jan Zalasiewicz y Sarah Gabbott, sostienen que dejaremos una huella indeleble que será nuestro legado definitivo: los tecnofósiles. Los científicos del futuro remoto dirán que éramos tecnológicamente avanzados porque supimos combinar elementos y materiales de formas muy imaginativas, manipulando el entorno, fabricando nuevos materiales, quemando combustibles fósiles o interfiriendo con otras especies. Para darse una idea hay que pensar que en el planeta existen de forma natural 5.200 minerales. Pues bien, los humanos hemos producido artificial y sintéticamente 300.000 minerales nuevos, por eso nos podrán detectar.

Otra cosa que van a poder detectar en el futuro, según este par de científicos, es como fuimos artesanos de nuestra propia destrucción. Así como el gran meteorito que acabó con los dinosaurios, pasaremos a la historia de la palentología como esa roca que chocó contra la Tierra y eliminó especies, pero no por una explosión, sino por la interferencia constante que ejercemos sobre otros animales.

Gabott señala que hoy en día, solo el 4% de los mamíferos son salvajes. El otro 96% somos nosotros o los animales que criamos para comer. Sólo hay que fijarse en los pollos, que hemos reproducido en tal cantidad que hoy representan dos terceras partes de la biomasa de las aves en la Tierra. Cuando en el futuro descubran que matamos 75.000 millones de pollos cada año, seguro que se preguntarán por qué en nuestra civilización había tantas aves parecidas y por qué morían masivamente.

Los Homo sapiens, los humanos que somos, representamos un simple parpadeo en la historia de la Tierra. De los 4.540 millones de años que tiene el planeta, apenas hemos existido durante 300.000 años. Un día desapareceremos como especie y tal vez como en la icónica película de El Planeta de los Simios (1968), solo queden las ruinas de alguna estatua enterrada en la arena. La cara de horror del astronauta que interpreta Charlton Heston cuando descubre que el planeta que exploraba es en realidad una Tierra postapocalíptica es memorable.

Vale la pena volver a leer Ozymandias o descubrirlo por primera vez. En sus catorce versos Shelly consigue expresar una profunda reflexión sobre el paso del tiempo, la fragilidad de la grandeza humana y la inevitable decadencia de los imperios y logros humanos. Me atrevo a decir que debería ser lectura obligada en estos tiempos distorsionados en los que abunda la prepotencia, el narcisismo y la tiranía. Valdría la pena recordarle a algunos que la gloria terrenal es efímera y que por más despiadados, acosadores y crueles que sean, no van a lograr la inmortalidad.

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