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Un pacífico panadero nacido en El Carmen de Viboral, Antioquia, echó de su negocio en Charlotte, EE.UU. a Gregory Bovino, exfuncionario de ICE, la tenebrosa agencia de migración.
Por Óscar Domínguez Giraldo - oscardominguezg@outlook.com
Manolo Betancur, un pacífico panadero-empresario nacido en El Carmen de Viboral, Antioquia, echó de su negocio “Manolo’s Bakery”, en Charlotte, Carolina del Norte, a Gregory Bovino, exfuncionario de ICE, la fría sigla de la tenebrosa agencia de migración de Estados Unidos.
Este valiente aplastateclas ve a un ICE por televisión y se mete debajo de la cama. Cómo no tenerles pánico si es Trump quien les paga la obesa quincena.
El carmelitano Betancur pudo dedicarse al bello destino de pintar vajillas, el arte que ha hecho famoso a su terruño. Papas, reyes y presidentes no derrocados, han recibido de regalo las famosas vajillas. Los ciudadanos de la llanura las compramos para servirles el sancocho trifásico a invitados encopetados.
Con 900 dólares en el bolsillo y sin saber un carajo de inglés, hace 40 años, para tomar distancia de la violencia “de mi Colombia amada”, viajó en busca del sueño americano y dedicó sus manos a acariciar “el mundo hermoso de los panes”. Su verbo amado ha sido compartir. No le importa el dinero, sino la humanidad, dice. Su altruismo lo ha llevado a reconstruir panaderías en Ucrania y otras zonas de conflicto. Alista maletas para resucitar panaderías destruidas por el estornudo de la naturaleza el 10 de agosto en Colombia.
El hombre bueno como el pan no se paró en pelos para cantarle la tabla al exICE Bovino, migrante italiano. Según el diccionario, bovino es lo relativo al toro o a la vaca, definida ésta como un “poema de piedad” por Gandhi quien sacó a los ingleses de la India a punta de “ahimsa”, no violencia. Bovino, con mayúscula, es todo lo contrario de un pacifista.
El individuo estuvo al frente de Operation Charlotte’s Web, la iniciativa federal de control migratorio realizada en Charlotte que provocó la detención de unas 400 personas.
Manolo vio que el destituido Bovino llegaba al parqueadero de su negocio y muerto del miedo, “porque soy panadero, no Supermán”, lo invitó a abrirse. Entrevistado por Caracol de “Julitonomecuelgue”, recordó que Bovino fue una persona que “trajo mucha tristeza, oscuridad y miedo a esta ciudad y, en especial, a la panadería y al sector donde nosotros estábamos”.
“Somos de sangre paisa, de arrieros, yo fui militar y estoy del lado bueno de la historia, nunca fui grosero con él. Es más, lo invité a que hiciéramos un “live” e invitáramos al Congreso de Estados Unidos a que hiciéramos una reforma migratoria”.
Paisanos como Manolo lo ponen a uno a comprar vajillas de El Carmen y a sacar pecho. Me recordó al personaje de Borges que dice: “Ser colombiano es un acto de fe”.