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Columnistas | PUBLICADO EL 08 noviembre 2021

El costo de no actuar

Por Ricardo mejía canowww.ricardomejiacano.com

En el Congreso de Confecámaras, Ricardo Hausmann, director del Centro para el Desarrollo de la Universidad de Harvard y líder del grupo de expertos que el gobierno colombiano contrató recientemente para estudiar fórmulas de internacionalización, habló de sus hallazgos.

Colombia tiene una brecha tecnológica frente a los líderes mundiales. El mundo está desarrollando tecnologías que aumentan la productividad y calidad de los sistemas productivos a una velocidad superior a la que Colombia es capaz de adoptarlas y adaptarlas.

Según cifras del 2015, Colombia tenía 356 nacionales por cada migrante; Panamá, 20; Costa Rica, 10; Estados Unidos, 6, y Canadá, 4. Con la llegada de los venezolanos estas cifras cambiarán radicalmente, desafortunadamente son migrantes que poco podrán aportar a la modernización tecnológica. En el 2019 la suma de las exportaciones e importaciones de Colombia eran el 35 % del PIB; las de Chile, el 57 %; las de México, el 80 %, y las de Singapur, el 350 %. Nuestras exportaciones per cápita (Cifras 2017) no llegan a los 700 dólares, mientras las de Uruguay y Costa Rica superan los 2.000 dólares y las de México y Chile superan los 3.000 dólares. A la dirigencia colombiana le encanta el turismo internacional y para tal fin aprovecha la negociación de los TLC, pero le da temor hacer negocios internacionales.

Según Hausmann, la participación de las empresas extranjeras en Colombia en el empleo total es sólo del 2,2 %, mientras en Panamá es del 10,5 %; Chile, del 14 %; México, del 20 %, y Costa Rica, del 32,6 %. Y la participación de las exportaciones colombianas en las cadenas globales de valor, es decir, aquellas que participan en las cadenas mundiales de abastecimiento, son de apenas el 12 %, las de Costa Rica son del 18 % y las de México, del 38 %. Nuestras principales exportaciones son petróleo y carbón, que no aportan a la transferencia de tecnologías y conocimiento.

Los colombianos sabemos muy bien cómo cerrar la brecha: 1. Mejorar el sistema educativo en primaria y secundaria y la formación técnica y tecnológica; 2. Las universidades deben ser más efectivas en sus planes de internacionalización y aumentar el número de profesores extranjeros en sus plantillas; 3. Crear incentivos tributarios para que los empresarios adquieran las nuevas tecnologías; 4. La mejor manera de innovar es copiar, los empresarios deben salir más a ferias y congresos internacionales. Hoy la mayoría de los empresarios hablan de innovación, pero se arrugan a la hora de aprobar el envío de un grupo de ingenieros a una feria. Con frecuencia quien asiste a las ferias es el gerente, más con fines turísticos que de aprendizaje tecnológico.

La misión encabezada por Hausmann dio recomendaciones importantes: 1. Simplificar la acreditación profesional y homologación de títulos para atraer y retener talento; 2. Eliminar los requerimientos de visa para expertos que vienen en plan de asesoría o educativo, salvo de países con riesgos específicos; 3. Eliminar o reducir los impuestos por el pago de servicios profesionales a extranjeros; 4. Negociar acuerdos de portabilidad de derechos ante los sistemas de seguridad social; y 5. Crear un grupo de trabajo público-privado interinstitucional para identificar y resolver cuellos de botella regulatorios que afectan a los empresarios y profesionales extranjeros que buscan hacer negocios o trabajar acá.

El cambio climático es una oportunidad para Colombia, con el 70 % de su producción de energía a partir de fuentes renovables. Además, tenemos cercanía al mercado norteamericano. Las dificultades de suministro de energía que ha empezado a vivir China, unido al problema mundial con las cadenas de suministro, hará una realidad la relocalización de la producción del Oriente al Occidente. Pero para estar en la jugada tenemos que actuar. No hacerlo significará costos enormes para los empresarios y el país

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