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Paz y seguridad en el nuevo gobierno

hace 1 hora
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  • Paz y seguridad en el nuevo gobierno
  • Paz y seguridad en el nuevo gobierno

Por Alejo Vargas Velásquez - vargasvelasquezalejo@gmail.com

Si hay un campo de problemas nacionales y de las necesarias políticas públicas para enfrentarlo es el de ‘Paz y Seguridad’ y lo colocamos de manera relacionada, porque cuando hablamos de Paz también de Seguridad y no solo como pareció quererlo asociar este gobierno a iniciativas de desarrollo territorial.

El gobierno que está por finalizar, trató de mostrarse como uno de tipo ‘adanista’, que se alinea con la manera de ser del M-19 -esa insurgencia derivada de la ANAPO creyó que con su propuesta de desmovilizarse a comienzos de los años 90s, daba por finalizado el conflicto armado colombiano, cuando en el mejor de los casos era su enfrentamiento con el gobierno de la época-; y los gobiernos que sucedieron al de Virgilio Barco, intentaron confrontar el problema por la vía militar o de salida política, la mayoría con una combinación de las dos. Algo similar intentó plantear el gobierno Petro con su publicitada ‘Paz Total’ que pretendía acabar con todas las violencias del país, como si eso fuera tan sencillo de hacer a partir de discursos cargados de demagogia. Y aquí de nuevo se dijo al inicio de este gobierno que esta era la última posibilidad de buscar una salida negociada. Como sucedió en ambos casos el resultado fue un cuasi fracaso.

El gobierno que se inicia el próximo 7 de agosto debe partir de una valoración seria del problema -agravado por errores del actual gobierno-, sabiendo que en Colombia existe por las peculiaridades de su historia un enfrentamiento social y político armado de larga duración, que no termina simplemente diciendo que ya se acabó el conflicto armado en Colombia, que lo único existente es ‘la codicia’. Algunos académicos aceptaron ese discurso, quizá fatigados por no poder ‘sepultar’ ese problema, o influidos por tendencias que dicen que seguir hablando de lo mismo no es estar a la moda, como si el tema fuera de modas.

Estoy convencido, por nuestra experiencia y de otras sociedades que cualquier gobierno, sea de extrema izquierda, pasando por el centro político, hasta la extrema derecha, está en la obligación de enfrentar los problemas de paz y seguridad. El desafío es saberlo hacer con políticas públicas bien concebidas y diseñadas -tanto en lo atinente a la seguridad nacional y territorial como a las posibilidades de negociación-, diferenciando las violencias que siguen siendo predominantemente políticas, de aquellas que expresan fenómenos de delincuencia común. Especialmente colocando a colombianos con experiencia y compromiso para conducir esas políticas, con seriedad y capacidad, para lograr los resultados esperados, combinando seguridad y negociación, sin generar falsas expectativas y dejando claro cuáles son los objetivos finales que se buscan.

Sabiendo diferenciar, como lo han hecho varios estudiosos del tema a nivel global, la llamada ‘paz negativa’ que tiene como centralidad el desarme y desmovilización de los armados y la ‘paz positiva’ que remiten a lo que se conoce como construcción de paz y que conlleva, construir Estado en los territorios, participación organizada de la población civil y una combinación de verdad, justicia, reparación y reconciliación.

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