Pico y Placa Medellín
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Por Alejandro López - opinion@elcolombiano.com.co
Era domingo por la noche cuando Pedro Echavarría recibió una llamada. Como estudiante de Economía y Ciencias Políticas, el ámbito público no le era ajeno; era, de hecho, el territorio donde había construido buena parte de sus primeros años profesionales. Al otro lado de la línea estaba el gobernador electo de Antioquia. La invitación era simple y trascendental a la vez: sumarse a su gobierno y asumir un cargo público muy relevante de la región.
Para muchos, la decisión habría sido obvia: visibilidad, crecimiento profesional y la posibilidad de transformar un territorio. Pero algo en su intuición quizás visión, quizás convicción, quizás un poco de miedo lo llevó a responder con una palabra inesperada para quienes éramos cercanos a él: NO.
Pedro decidió elegir un camino más incierto: renunció para lo que se había preparado y darle esa nueva forma al negocio familiar. Lo que probablemente no imaginaba era que años después estaría liderando una de las marcas más admiradas de Medellín, una de las más sólidas de Colombia en su industria y una referencia reconocida por consumidores mundialmente.
Pergamino no es solamente una empresa de café; es una construcción de identidad, cultura, experiencia y propósito. Me atrevería a decir que es uno de los ejercicios de branding mejor ejecutados que ha producido el empresariado colombiano en las últimas décadas.
Tuve la fortuna de conocer de cerca la creación de Pergamino desde sus inicios, partiendo de la experiencia que ya tenía la familia Echavarría en producción y exportación de café hasta lo que realmente pasó: Recuerdo las conversaciones, las iteraciones interminables sobre empaques, nombres, logos y conceptos; recuerdo ver cómo una idea se transformaba poco a poco en una marca.
Fue entonces cuando todo este “know how” familiar se concentró en transformar unas fincas productoras para formar una empresa exportadora, tostadora e integrada hasta las tiendas especializadas, siendo el año 2012 cuando abrió la primera de ellas en Vía Primavera, en el corazón de Provenza. Una esquina pequeña, unos cuantos paraguas, una operación sencilla y los desafíos propios de cualquier emprendimiento que apenas comienza. Nada hacía pensar que aquella pequeña tienda de café especial, pionera en el país, terminaría siendo uno de los referentes empresariales y de marca más importantes de Colombia.
Hoy, Pergamino es mucho más que una cadena de tiendas: 13 en total, con varias más en camino, casi 400 empleados y una máquina de creación de valor. Exporta a varios países, tiene una identidad visual admirada, pero, sobre todo, es una compañía que ha contribuido a transformar la manera en que el mundo percibe el café colombiano y la experiencia alrededor de él.
Finalmente, las grandes empresas no nacen de planes perfectos. Nacen de decisiones valientes. Y si algo demuestra la historia de Pedro Echavarría es que, a veces, el momento más importante en la construcción de un sueño no es decir sí a una oportunidad extraordinaria, sino tener la convicción de decirle no a una, para construir algo mucho más grande que uno mismo.
Este es un homenaje para él y su familia.
¿Y saben qué es lo más bonito? Que nació en Medellín.