Síguenos en:
x
Columnistas | PUBLICADO EL 23 marzo 2019

ABORTISTAS Y PRACTICANTES

Por RAÚL E. TAMAYO GAVIRIArtamayo@une.net.co

Mi pariente Gabriel Escobar, ingeniero y purista de nuestro idioma que hoy firma en El Espectador como Sófocles, cuando estaba en el Aspirantado de los Salesianos, estudiando para ser sacerdote, y de solo trece años, salió de clase de filosofía pensando en el famoso existencialista francés Gabriel Marcel.

“Este filósofo se llama Gabriel, como yo. Cuando yo tenga una hija, le pongo el nombre de Marcela”.

Este pichón de cura, al fin no cuajó, pero su hija sí la bautizó con el nombre de Marcela que hoy es una excelente médica siquiatra. Cuando Marcela estaba en las prácticas de ginecoobstreticia, llegó a la casa paterna escandalizada por los abortos provocados por mujeres pacientes embarazadas hasta de 32 semanas, es decir, a pocos días del parto. Una de ellas tuvo gemelas.

Hoy nos aterramos al saber por las víctimas de los exnarcoguerrilleros, agrupadas en la Fundación Rosa Blanca (cuya vocera es Sandra Murcia) cómo los jefes guerrilleros, hoy senadores y representantes en nuestro Congreso, violaban a estas niñas cuando todavía eran menores de edad, reclutadas a la fuerza y después de violadas, les obligaban a abortar a sus hijos, producto de violaciones.

Escuchamos y vimos los videos en las que estas valerosas mujeres enfrentan a los exguerrilleros y les exigen reparación por sus actos infames y cómo también violaban a niños, reclutados a la fuerza por la guerrilla.

Hemos criticado a columnistas y periodistas feministas que defienden el aborto, apoyándose en que “la mujer tiene derecho sobre su cuerpo”. Lo que no es verdad, porque solo Dios tiene poder sobre nuestras vidas y nuestra salud, pero lo más aberrante es que un embarazo es otra vida, otro ser humano aún sin nacer, que ya tiene derecho a vivir desde que es concebido y que es un ser indefenso.

Estos crímenes de la guerrilla que nunca han sido reparados, ni podrán serlo por la gravedad de ellos, porque violar a una niña o a un niño es un acto imperdonable, pero al menos deben ser atenuados con reparaciones económicas de gran tamaño y con cárcel.

Ni mencionar los sistemas de abortar en una montaña en los que se habla de alambre de púas, cuchillos, cucharas y quién sabe qué más objetos diabólicos para asesinar vidas indefensas.

Aquí hubo un alcalde que construyó una clínica de abortos, que llamaron de “maternidad”.

Yo pienso que si la mujer tuviera derecho sobre su cuerpo, sería para no ser violada y no para poder abortar. Pero los violadores de niños, tan “valientes” armados, son asesinos de niños sin nacer, que les da miedo presentarse ante la JEP, como “Márquez”, “Romaña” y el “Paisa”.

Ñapa: Los indígenas del sur del país, vienen de Nariño, donde hace 18 años gobierna la izquierda. Ahora la Minga, destruye el pavimento de la Panamericana con brechas, enormes piedras y árboles tumbados; derrumbamiento de muros de contención, interrumpiendo el transporte de pasajeros, alimentos y combustibles. Ya mataron un agente de Policía y han herido doce a bala. Si no están infiltrados por guerrilleros, como dicen sus jefes, ¿quién está matando policías y paralizando el país? ¿Los descendientes de Agualongo?

Nuestros indios de Antioquia no son así.

Si quiere más información:

.