<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
x
language COL arrow_drop_down

Precisión quirúrgica para subir el salario mínimo: esto es lo que está en juego

Mañana se instala comisión de concertación. Economistas se inclinan por un ajuste menor a 12%, mientras que las centrales apuntan al 13%. Abrir puerta a otra ola de inflación, el temor.

  • El aumento, según expertos, es relevante para estimular o desincentivar el mercado laboral y los empleos mientras la economía está desacelerada. FOTO JULIO HERRERA
    El aumento, según expertos, es relevante para estimular o desincentivar el mercado laboral y los empleos mientras la economía está desacelerada. FOTO JULIO HERRERA
26 de noviembre de 2023
bookmark

El aumento del salario mínimo es uno de los asuntos que más interesa a los trabajadores y, como cada año, ya hay expectativa por el ajuste que se viene.

Ahora bien, el país sigue enfrascado en una inflación desbordada que le pone el marco a la discusión, dado que una subida inadecuada podría clavar el dedo en esa llaga de los altos precios y abriría la puerta al desempleo.

Cada sector tiene sus argumentos a la hora de defender el incremento que considera adecuado, aunque siempre teniendo presente que la economía está lenta, peligrosamente sobre la cornisa de la recesión, por eso quienes participan en la deliberación tienen una responsabilidad de cara al país. Así las cosas, los economistas y empresarios se inclinan por un ajuste que no debería rebasar el 12%, mientras que algunas centrales obreras apuntan a un máximo de 13%.

Puede leer: Conozca la nueva moneda conmemorativa de $20.000 del Banco de la República y sepa cómo adquirirla

El escenario económico

Mañana 28 de noviembre se instalará la comisión de concertación y las partes involucradas empezarán a destapar sus cartas. Cuando la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, anunció esta fecha, resaltó que la idea consiste en fijar un aumento para mantener el poder adquisitivo de los colombianos.

Ahí está la quintaesencia de la discusión, pues el elevado costo de vida es el que, en gran parte, ha puesto contra la pared a la economía, toda vez que en su lucha frontal por enfriar los precios, el Banco de la República ha tenido que subir las tasas de interés a 13,25%; un tope no visto desde 1999 y que, inevitablemente, castiga al ingrediente que más aporta a la generación de riqueza: el consumo.

Hasta ahora, la política monetaria ha surtido efecto, pues la inflación lleva siete meses desacelerando el paso, pero todavía está muy lejos de caer al rango meta (2%-4%), es por ello que, a juicio de los especialistas, un aumento populista y poco técnico puede desatar una espiral inflacionaria, que como se ha visto en el pasado, afecta a los hogares más vulnerables.

Es decir, un aumento muy elevado podría verse en primera instancia como un bálsamo para los trabajadores, pero implicaría también un incremento sistemático en bienes y servicios.

“Incrementos encima del 12% activan una inercia inflacionaria en toda la economía vía costos e indexaciones informales que hacen más difícil llevar la inflación a la meta del banco central”, señaló Juan Camilo Galvis, docente de economía de la UPB.

“Lo prudente —añadió— sería un alza de alrededor del 10%, equivalente a la inflación esperada para el 2023. Esto ayudaría, indirectamente, al control de la inflación y favorecería además a que la economía se pueda recuperar más rápido”.

Entérese: ¿Pueden las juntas comunales construir vías y ofrecer internet?

De acuerdo con el profesor, mientras más acelerada sea la tendencia a la baja de la inflación, es de esperarse recortes en la tasa de interés. Y con tasas de interés más bajas, la inversión podría recuperarse y la economía volvería a crecer a tasas mayores.

Otra fórmula de alivio

La ministra de Trabajo ya había adelantado que la base para la negociación será el dato de la inflación para noviembre, que todavía no se conoce, pero podría estar cerca de 10,02%.

En ese orden de ideas, la funcionaria afirmó que la comisión de concertación empieza a discutir antes para hacer unos análisis previos “que permitan tener unas reflexiones mucho más profundas”.

Y recientemente, dio a conocer que su gabinete está revisando las medidas de desindexación, “para que se pueda mantener el poder adquisitivo del salario mínimo”.

Básicamente, esa movida mencionada por la ministra consiste en desligar servicios que legalmente suben en la misma proporción que el sueldo básico; como las multas, sanciones, costos notariales y salud, de manera que a los trabajadores les quede un saldo a favor después de cubrir esas obligaciones.

El año pasado, el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, había presentado el decreto con el que buscaba desamarrar hasta 204 productos del aumento al salario mínimo.

A pesar de ello, el profesor Galvis hizo énfasis en que hay indexaciones informales en varios precios y contratos. En consecuencia, aunque se desaten esos bienes del porcentaje que suba el sueldo, un aumento muy por encima del 10% igual causaría más inflación.

Ojo con pequeñas empresas

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) son actores económicos que no pueden quedar por fuera del análisis, dado que conforman el 90% del tejido empresarial en Colombia y generan más del 80% de los empleos.

Estas unidades productivas están atravesando un ciclo poco favorable, dado que la economía se está desacelerando y los clientes son más cuidadosos para comprarles. En resumidas cuentas, en muchas de ellas la facturación no aumenta como en 2022 o, inclusive, está mermando.

Infórmese: “Aún estamos en el guayabo de la pandemia”: ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla

Rui Pereira, fundador de la cadena de restaurantes Della Nonna, hizo notar que 2023 ha sido un año complejo porque el consumo ha caído y las empresas formales en Colombia llevan una pesada carga en impuestos. Por ende, un aumento cuantioso mientras los ingresos caen, podría desincentivar las nuevas contrataciones.

Sostuvo que en ese escenario pueden salir mal libradas las empresas más pequeñas y el alto costo laboral —en medio de un ciclo económico de desaceleración— causaría una falla indeseable.

“Ese sería un retroceso que, en el caso de nuestra industria, muy posiblemente afectaría al perfil más susceptible que es el del joven que está empezando a trabajar y a las madres cabeza de familia”, expuso.

“Al final —agregó— yo no creería que hubiese un despido masivo, yo no lo haría ni loco; pero se pierde la oportunidad de ingresar nuevas personas al equipo de trabajo. Además, si muchos emprendimientos no pudieran absorber el incremento, nos enfrentaríamos al peor de los escenarios: que el emprendedor fracase y en vez de generar empleos, él pase ser parte de la población desocupada”.

Desde su punto de vista, con todas las variables que hoy día componen la ecuación económica en Colombia, un aumento máximo del 12% sería lo óptimo con miras a no afectar el mercado laboral ni la supervivencia de las mipymes.

En esa misma línea, Cristian Halaby, vocero de la Mesa de Productividad y Empleo, afirmó que esta “es una discusión profunda y que toma tiempo. Pero en este momento es importante definir un salario mínimo que no haga que las personas pierdan capacidad adquisitiva”.

Lea más: Colombia estuvo entre los países de Latinoamérica que logró bajar pobreza en 2022

“En un año en el que estamos muy cerca a no crecer económicamente, no debería haber un premio por productividad; por lo tanto el aumento del mínimo debería estar lo más cercano posible al Índice de Precios al Consumidor (IPC)”, argumentó.

En este punto, vale la pena recordar que la productividad es el otro dato definitivo para negociar la subida del salario. Y pese a que el Dane aun no lo reporta, varios especialistas proyectan que será muy bajo.

David Cubides, director de Investigaciones Económicas de Alianza Valores, dijo hace poco al diario La República que “la desaceleración de la economía va a impactar la productividad”.

“Aquí el tema clave sería lo que suceda con la inversión. Si la inversión comienza a retroceder o moderar, esto eventualmente tiene un golpe sobre la productividad y esto es justamente lo que se ha venido observando”, afirmó.

Paralelamente, Andrés Langebaek, director de Estudios Económicos de Grupo Bolívar, estimó que “en la medida en que la economía está creciendo muy poco, a ritmos cercanos a 1% o probablemente incluso menos, la productividad también lo haría muy poco. Nuestros cálculos señalan que en este año la productividad va a ser negativa”.

Las cuentas lanzadas por los especialistas apuntan entonces a que ese dato podría moverse en un rango de 1,5% a -0,7% y se habla de un incremento en el mínimo de un punto porcentual por arriba de la inflación más el punto que, en línea con las proyecciones optimistas, subiría la productividad.

“Para que esto sea realmente funcional, es importante esperar a que esas cifras salgan al menos para el mes de noviembre, y ahí sí determinar el valor del incremento que debería estar muy cerca al IPC; todos los pronósticos hablan de más o menos el 10%”, aseveró Halaby.

Centrales obreras

Uno de los primeros en enviar señales por parte de los sindicatos ha sido Fabio Arias, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), quien apuntó que el incremento debe ser de dos dígitos y adelantó que su propósito consiste en llegar a la comisión de concertación con una propuesta unificada.

“Vamos a hacer una reunión con las otras dos centrales y también con los pensionados para ponernos de acuerdo y el día que nos corresponda en el cronograma, manifestaremos nuestras condiciones concretas sobre el tema del salario mínimo”, detalló.

Entretanto, Miriam Luz Triana, presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), dijo que el incremento del salario mínimo debe ser de 10% más tres puntos, lo que llevaría hasta 13%.

“Hemos hablado, en primer lugar, de que hay que tender a que el incremento salarial debe mantener el costo de la canasta familiar, por eso estamos hablando de tres puntos por encima del IPC (...) Si el IPC fuera de 10%, estaríamos hablando de 13%. Hay que esperar estudios”, adhirió.

Al poner sobre la mesa todas las consideraciones que tienen incidencia, el ministro de Hacienda dilucidó que “tenemos un piso que no lo pone el Gobierno, sino que lo puso la Corte: no se puede subir por debajo del IPC causado”.

Con la atmósfera macroeconómica que envuelve al país, el funcionario comentó que la coyuntura no está para felicidades, está para evitar una recesión, por lo tanto hay que mirar las dos cosas”.

“El país ha madurado en eso. Las propuestas que hasta ahora se conocen también hay que aterrizarlas, las centrales siempre piden 10 puntos por encima del IPC y los gremios 2 puntos por debajo, eso hay que negociarlo”, puntualizó.

Oscar Manco, doctor en economía y consultor, explicó que “hay elementos adicionales que estarán indexados al mínimo. Por eso, no se puede desprender la correlación inflacionaria que generaría un aumento significativamente por encima del IPC”.

“Entonces, yo creo que el aumento en términos reales debería estar, máximo, 1,5% por encima de la inflación para reconocer el poder adquisitivo que se pierde con la misma. Hay elementos adicionales que continúan generando presión inflacionaria y hay que tener en cuenta todas esas cosas antes de pensar en el incremento”, concluyó.

El empleo que busca está a un clic

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

Acepto el tratamiento y uso del dato Personal por parte del Grupo EL COLOMBIANO*