“Tener la casa organizada es el paso previo a la solicitud de un préstamo, es decir, tener los estados financieros de la empresa en orden, para demostrar una situación óptima de su rendimiento ante un análisis de riesgo”, indicó el managing partner del gestor de fondos paisa de inversiones Velum Ventures, Esteban Velasco.
Así mismo, debe revisar su historial crediticio, pues las entidades bancarias u otros intermediarios del sistema financiero (cajas de compensación o fondos de empleados) observarán sus hábitos de pago con obligaciones financieras, laborales o comerciales (proveedores).
Sabrá que está preparado para endeudarse, cuando haya surtido las fases tempranas de crecimiento; cuando ya no hay riesgos tecnológicos o de producto, sino de mercado. Entonces, ya contaría con el flujo de caja o liquidez suficiente para atender el servicio de deuda: amortización de capital y pago de intereses.
Luego, es turno de realizar una planeación financiera, “en la que identifique las verdaderas necesidades de capital de trabajo o de inversión, teniendo claro el retorno de esta”, señaló Carolina Hernández, directora de proyectos de Capitalia, firma de servicios financieros para pymes.
Si los recursos son para inversiones de maquinaria, plantas o bodegas no deberían financiarse a corto plazo, porque afectarían el flujo de caja. Los plazos deberían ser iguales o mayores a cinco años. En el caso de que sea para capital de trabajo, identifique el ciclo de efectivo del negocio, “contemple los días de cuentas por cobrar, inventarios y cuentas por pagar a proveedores, si esa ecuación no da, debe acceder a un préstamo que corresponda a ese ciclo”, añadió Hernández. Para ese propósito se usan plazos de entre 12, 24 y 36 meses.
“Si una empresa hace una mala estimación, estaría pidiendo una financiación por debajo de lo que necesita, lo que implica que su proyecto va a iniciar de forma incorrecta por falta de recursos”, expresó el vicepresidente comercial de Bancóldex, César Pérez. Además, no hacer un análisis juicioso de la capacidad de pago, evita determinar adecuadamente los plazos.