Jorge Mario Calvo fue nombrado como director ejecutivo de Ruta N, el centro de innovación y de negocios de Medellín, hace apenas dos meses. Llegó en medio de una crisis financiera y reputacional sin precedentes en la historia de la institución creada en 2009 para articular a la academia, el sector público y el sector privado en temas relacionados con emprendimiento y tecnología. Pasado el tiempo, se destapan inconsistencias en su hoja de vida: ¿mintió para llegar al cargo?
Calvo llegó desde Bogotá como un académico experimentado que tenía la tarea de poner en orden una institución que pasaba (pasa) por su momento más crítico: contratos suspendidos por falta de recursos de la alcaldía, oficinas desocupadas por el teletrabajo, personal técnico sacrificado para pagar favores políticos, emprendedores estafados.
El director de Ruta N tiene más de 30 años de experiencia como docente universitario y durante los últimos 20 ha asesorado a empresas y a instituciones públicas en temas de innovación y tecnología. Su perfil y trayectoria, aparentemente alejada de la política y cercana a la academia, hacían pensar que con él a la cabeza Ruta N podría recobrar el rumbo perdido durante los últimos cuatro años. La ilusión duró poco: ayer en la tarde, 24 horas después de que EL COLOMBIANO enviara un cuestionario sobre presuntas inconsistencias en la hoja de vida de Calvo, la junta directiva de la entidad se reunió de forma extraordinaria y decidió despedir al profesor bogotano.
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De su corto paso quedará para el recuerdo que acabó con la política de teletrabajo de una organización dedicada a la tecnología y a la innovación. De acuerdo con fuentes al interior de Ruta N, a Calvo lo habría sacado del cargo su relación poco cercana con la Alcaldía y la supuesta contratación irregular de Carolina Foliaco, quien era su mano derecha y a quien había querido nombrar sin éxito como secretaria general de la entidad. Finalmente, como secretario general quedó Humberto Vega Ordoñez, venido de Santander y también sin experiencia profesional en Medellín, a quienes empleados de carrera reseñaron como la cuota política de Quintero para “manejar la contratación burocrática en la recta final de la administración” según publicó hace un par de semanas el portal IFM noticias.
Pero la gestión de Calvo al parecer estuvo emproblemada desde el momento de su nombramiento el pasado 5 de abril. EL COLOMBIANO pudo establecer que en la hoja de vida y en las certificaciones laborales que presentó hay inconsistencias que serían prueba de que algunos documentos fueron alterados irregularmente para que el perfil de Calvo —cuya experiencia en el sector tecnológico es irrefutable— calzara perfecto con los requisitos del cargo establecidos en el manual de la entidad.
De acuerdo con ese manual, para ocupar el cargo de director general es necesario tener título de posgrado (ojalá doctorado), tener mínimo 15 años de experiencia profesional y al menos 10 años de “experiencia demostrada en roles directivos en empresas relacionadas con ciencia, tecnología e innovación en el sector público y/o privado”. Calvo, en efecto tiene un doctorado en informática de la universidad francesa de Grenoble y ha laborado durante más de 20 años. Sin embargo, su única experiencia demostrada en roles directivos en empresas del sector de ciencia y tecnología fue en la empresa Ubiquando S.A. fundada en 1993 por él y su esposa en Bogotá con un capital de dos millones de pesos.
Es en esa experiencia donde hay fechas y documentos que no cuadran. Al parecer, a Calvo le firman certificados de su emprendimiento de acuerdo a las necesidades del cargo para el que necesite.
De acuerdo con la hoja de vida que le entregó a la junta directiva de Ruta N, Calvo trabajó en Ubiquando, una compañía dedicada al desarrollo de software, durante 17 años y 11 meses. Primero, como gerente general entre 1997 y 2010, y luego como gerente de innovación entre julio de 2010 y noviembre del 2014. EL COLOMBIANO le solicitó a Ruta N los certificados que Calvo presentó de esta experiencia y en respuesta recibió dos certificados, uno para el cargo de gerente general y otro para el cargo de gerente de innovación, firmados el 12 de septiembre de 2013 por Juanita Cortés Valencia, quien era la gerente administrativa de la compañía para la fecha.
Según los documentos entregados por Ruta N, Calvo fue gerente general entre abril de 1993 (fecha en que se constituyó la empresa) y julio del 2010, y como gerente de innovación entre julio de 2010 y julio del 2013 (un año y medio antes de la fecha que figura en la hoja de vida). En ambos documentos se lee un listado largo y detallado de las actividades que Calvo supuestamente realizaba en la compañía. Según esto, el director de Ruta N hacía prácticamente todo lo que necesita una empresa para operar. Desde “Asegurar el oportuno cumplimiento de las estrategias, planes y proyectos para la ejecución y seguimiento del objeto social de la compañía”, hasta “controlar los procesos financieros y contables”, o “estructurar ejecutar, hacer seguimiento y evaluar convenios, contratos y alianzas”. Era, como le ocurre a miles de emprendedores en el país, el todero de su negocio.
Las actividades descritas parecen un espejo del manual de funciones del director de Ruta N.
El problema es que la veracidad de ese documento entregado por la entidad es, cuando menos, cuestionable: este diario tuvo acceso a otro par de certificados firmados por la misma persona y en la misma fecha, pero estos son cortos, de apenas un párrafo y tienen exactamente la misma firma y el mismo sello. En lo único que se diferencian es que el tipo de letra de los certificados extensos es distinto. ¿La misma persona le firmó cuatro certificados laborales diferentes y a dos de ellos les puso la misma firma y el mismo sello? ¿Hay dos que son verdaderos y dos fueron alterados? Parece que al certificado corto lo engordaron.
Además, es llamativo que Calvo le hubiera presentado a Ruta N un certificado de hace 10 años cuando en enero del año pasado, para un contrato de asesoría que tuvo con el ministerio de Defensa, presentó una certificación de Ubiquando firmada en marzo del 2015 por Miguel Antonio Rivera Ruiz, quien para la fecha era el representante legal de la compañía, que según Cortés fue vendida a unos mexicanos en 2014. Según este certificado del 2015, disponible en el Secop, Calvo Londoño fue gerente general de su empresa familiar entre 1993 y 2010 y gerente de innovación de la misma desde 2013 hasta la fecha de la firma del certificado, es decir, 2015.
¿Cuándo finalmente dejó Calvo de trabajar en la empresa que fundó? Un par de certificados dicen que en 2013, su hoja de vida que en 2014 y el certificado del ministerio de Defensa dice que en 2015 todavía laboraba en un cargo directivo.
Un detalle importante es que el certificado de 2015 tiene el mismo tipo de letra de los certificados escuetos del 2013, lo que indicaría que los que los que se alteraron fueron los detallados que Calvo le entregó a Ruta N y que la entidad le envió a este diario. Otra prueba que respaldaría esta hipótesis es que el archivo que recibió EL COLOMBIANO fue editado por última vez, según el software Metadata2go, hace menos de una semana, el 25 de junio, mientras que los otros tuvieron su última modificación meses atrás.
Los aportes a seguridad social serían una buena prueba para definir los años en que Calvo tuvo experiencia como directivo de su empresa, pero según la plataforma Aportes en Línea, los aportes a salud, pensión y cesantías de Calvo los realizaron la Universidad Manuela Beltrán, la Universidad Francisco José de Caldas y Engineering Consulting Group (donde trabajó tres meses en 2016), pero no de Ubiquando S.A.
Pero nada de esto alertó a la junta directiva de Ruta N al momento de nombrarlo. Según el acta, la reunión del 5 de abril en la que Calvo fue contratado y a Castaño le aceptaron la renuncia, solo duró media hora y la única pregunta que le hicieron a quien sería el nuevo director —recomendado por el cuestionado Diego Romero— era qué conocimiento tenía sobre el ecosistema de innovación de Medellín. Calvo dio una respuesta de dos líneas en las que dijo que “estaba al tanto” del ecosistema de la ciudad y que veía a Ruta N como el “articulador de muchos actores para definir una gran estrategia en temas de ciencia, tecnología e innovación”.
Para resolver las dudas sobre estos documentos, EL COLOMBIANO contactó a Juanita Cortés (la persona que firmó los certificados del 2013) quien respondió que no recordaba los documentos y que, pasada una década, no podía acceder a los originales, ni siquiera a cualquier otro documento membreteado de la empresa que pudiera determinar cuál era la tipografía que usaba Ubiquando S.A. También intentamos llamar a los números de la empresa que aparecen en los documentos pero contestaron de una licorera en Bogotá. No obstante, Cortés expresó el respeto y la admiración profesional que tiene hacia Calvo, quien le dio su primera oportunidad laboral en su compañía.
De igual forma, el pasado 27 de junio le enviamos vía correo electrónico un cuestionario de ocho preguntas al director de Ruta N para conocer su versión sobre el enredo de sus certificados y experiencia, pero un día más tarde nos enteramos de su salida sin recibir ninguna respuesta.