La megacarpa que montó la empresa Cyan, la empresa mimada por la administración de Daniel Quintero y que ahora está envuelta en todo tipo de escándalos por corrupción, finalmente fue desmontada este lunes 10 de febrero. Con su desmonte cae uno de los grandes símbolos de la corrupción que carcomió a Medellín entre 2020 y 2023.
El anuncio lo hizo el alcalde Federico Gutiérrez, quien señaló que este es otro paso para que los responsables de “robarse a Medellín” respondan ante las autoridades. “Siguen cayendo uno a uno los cómplices de quienes se robaron a Medellín. Ya los dueños de la empresa Cyan están imputados por la Fiscalía General de Nación, pero a esto se le suma lo siguiente: sin licencia y sin decencia, los corruptos de la administración anterior hicieron un negocio “chueco” para instalar una carpa en Metroparques Juan Pablo II que hoy se está desmontando luego de que les ganamos el pulso legal a pesar de sus artimañas. Es un símbolo de la corrupción que cae, y que demuestra que por todos lados robaban”, escribió el mandatario.
La historia de la carpa se remonta a mediados de 2023. En ese momento, de manera intempestiva y ante el desconcierto de los residentes de los barrios vecinos del aeroparque Juan Pablo II, la empresa Cyan empezó a construir la gigantesca carpa, que posteriormente llamaría Hangar Park, que tenía como objetivo albergar eventos con presencia de cerca de 8.000 personas. El problema, sin embargo, era que el montaje no tenía ningún tipo de permiso, y a pesar de las insistentes solicitudes de veedurías ciudadanas, denuncias de prensa y demás, la alcaldía le permitió a su contratista consentido levantar la estructura que mes a mes desde entonces empezó a acumular líos jurídicos, administrativos y técnicos de todo tipo.
La megacarpa convirtió en un infierno la vida de los residentes vecinos. En lo que se volvió una mina de oro para Cyan, se alcanzaron a realizar conciertos de Chocquibtown, Pipe Bueno, Paola Jara, Fariana, Nelson Velásquez, Willy García, Grupo Niche, Tropicombo, Jhonny Rivera, Pipe Calderón, Santiago Cruz y Luis Alfonso, entre otros. En abril de 2024 la justicia ordenó como medida cautelar suspender la actividad mientras se adelantaban informes de fondo para determinar si el lugar estaba apto para seguir operando. La conclusión fue rotunda: incumplía con todos los requisitos técnicos posibles. Y ahí se le acabó el negocio a Mauricio Jaramillo, representante legal de Cyan, que hasta ese momento había visto como se le “apareció la virgen” pues con la administración anterior de Metroparques había logrado un acuerdo para pagar un canon mensual de poco más de $27 millones de arriendo por operar el Hangar Park que, con solo una fecha de subarriendo para algún evento, podría embolsillarse poco más de $80 millones.
Dos meses después de conocerse la suspensión del lugar cayeron nuevos problemas. El Ministerio de Cultura concluyó que nunca les solicitaron permiso para adelantar una intervención semejante en un lugar de interés cultural como fue declarado el Juan Pablo. La Aerocivil, por su parte, también elevó formalmente reparos al considerar tras un informe que la estructura ponía en riesgo la operación aérea del Olaya Herrera. Y para completar el Área Metropolitana determinó que la contaminación ambiental era insostenible y que además para sostener la gigantesca carpa causaron daños irreparables a decenas de árboles; al menos diez árboles fueron talados sin permiso, sin contar las montañas de basuras y escombros que dejaron durante su construcción.
Por estas razones el Área sancionó a los responsables con $265 millones y Cyan, así como los exfuncionarios de Metroparques involucrados en la maraña de corrupción, siguen en curso procesos ante la justicia por diversos delitos. Cyan, que tuvo contratos por $50.000 millones con la alcaldía Quintero, intentó declararse en insolvencia pero se lo negaron. Su máximo responsable, Mauricio Jaramillo, está imputado por diferentes delitos.