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Camioneros prefieren cruzar el río Tonusco a dar una vuelta de 500 kilómetros

El río se volvió autopista improvisada para que vehículos pesados no tengan que ir por Montería. Aún así, la vereda El Espinal está afectada y su acueducto en riesgo por paso de camiones.

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28 de noviembre de 2023
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Infográfico

Desde hace una semana la tranquilidad se fue de las angostas vías de servidumbre de la vereda El Espinal de Santa Fe de Antioquia, pues a raíz de la afectación en el puente Tonusco muchos conductores buscan cruzar el río del mismo nombre por una de las márgenes que limita con la vereda.

Y es que tras casi un mes del daño en el puente —que dejó cerrada la única opción para que el transporte de carga llegue o salga de Medellín hacia el Occidente y el Urabá— la desesperación poco a poco ha colmado la paciencia de los transportadores. Por ello estos ven el cruce del río como la única opción que tienen para llegar al Occidente del departamento sin pasar las afugias que ofrece la “vía alterna” impuesta por las autoridades viales.

Según averiguó EL COLOMBIANO, los primeros vehículos que se aventuraron a cruzar las aguas fueron los adscritos a la transportadora de materiales Alevin y a la empresa Agregados Tonusco, que todavía se ven circulando por la zona. De ahí en adelante se regó la bola.

En las cuentas de los habitantes de El Espinal son cerca de 30 vehículos de carga —entre volquetas, buses y camiones pesados— que cruzan las hoy mansas aguas del Tonusco junto a la ayuda de algunos paleros que por estos días se han vuelto improvisados guías que por una contribución indican las partes más óptimas. Pero muchas veces no lo logran pese al bajo caudal del agua.

En nuestra visita, una camioneta quedó atrapada entre el pantanero y los charcos. Pero eso no es nada, tan solo este fin de semana pasado cerca de seis vehículos quedaron sin poder moverse, entre ellos un bus. Y justo ayer otro camión se quedó en la mitad del cauce a raíz de la fuerza del agua y de la inestabilidad de las rocas que componen el improvisado paso.

Costos subieron hasta 300%

Antonio es uno de los transportadores que decidió aventurarse a cruzar por El Espinal. En sus ojos cafés y su piel algo rojiza ya se ve el cansancio del trajín que le ha tocado padecer en su viaje. Buscando la sombra de un árbol para paliar el infernal y pegajoso calor de Santa Fe, Antonio comenta lo que implica esta crisis del transporte en Antioquia.

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“Estamos del cuello, imagínese que para llegar a los demás municipios del Occidente nos toca dar la vuelta por el Urabá, eso son días y plata de más que a nosotros nadie nos va a reconocer. La otra opción que hay es hacer transbordo de carga. En otro viaje que hice, por el mero transbordo me cobraron millón y medio. Lo peor es que se demoraron 17 horas para hacerlo. ¿Entonces que hace uno? Venirse a probar suerte cruzando por acá”, comentó.

Las asociaciones de transportadores como ATC lamentan que sus agremiados estén entre la espada y la pared en la actual situación. Pues mientras por un lado ATC desaprueba que los conductores tengan que moverse por tramos no autorizados —que involucran riesgos físicos para ellos, pero también patrimoniales para dueños de vehículo y de mercancías—, de otro lado son conscientes de las presiones que ahogan a los transportadores para que cumplan con sus contratos.

“De hecho denunciamos presiones de algunas empresas de transporte y de algunos dueños de mercancías para que los conductores se metan por el Tonusco. Ojalá si pasa algo grave allí, estos dueños y estas empresas también les respondan a los conductores de resultar afectados”, comentó Ánderson Quiceno, vocero de ATC.

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Quiceno explicó que la vía alterna, tras el cierre del paso al Occidente por el puente de Paso Real para los vehículos de carga tras la afectación del puente de Tonusco, implica que los transportadores viajen hasta Montería por la vía a Caucasia y de allí buscar salida a Arboletes y descender por el Urabá hasta los municipios del Occidente y la misma Santa Fe de Antioquia.

De hecho, en las cuentas de ATC, antes de la emergencia vial un viaje de carga a esta subregión del departamento podría costarle a un transportador en promedio unos $1,5 millones. Hoy, los gastos que implican llegar al mismo destino por Caucasia y Urabá pueden llegar a valer cerca de $4,5 millones.

“La vía alterna es más larga y dispendiosa, está llena de huecos, tiene más peajes y encima uno gasta más combustible. Eso es lo que lleva a la desesperación a los transportadores y los empuja a cruzar el río. Es que el solo tránsito hacia Caucasia involucra casi 500 kilómetros más”, añadió.


Riesgo para el acueducto

Pero en Santa Fe de Antioquia y El Espinal los únicos que sufren no son los transportadores. Allí la comunidad conformada por los habitantes de las cerca de 500 fincas temen que el tráfico pesado termine dañando la vía —que en algunos puntos se ha vuelto un barrizal— o peor aún, que el problema el pase factura al antiguo acueducto veredal que surte la árida zona. Igual suerte temen que corran los puentes diseñados para vehículos livianos y que permiten salir a Santa Fe o Medellín.

Uno de los habitantes comentó que la situación es crítica y en ella no ha intervenido la Alcaldía ni ninguna entidad. “Aún así, eso no se va a cuadrar tan fácil. Primero, porque alguien se debe estar beneficiando en plata del cruce de carros y ese alguien usted sabe 'quien es'. Y, segundo, porque este paso representa para las empresas que lo usan muchos ahorros. Yo no le reclamo a los conductores porque ellos nada tienen que ver, pero si hay que hacerle el reclamo a las empresas antes de que nos quedemos sin agua”, señaló el habitante.

Por ahora las esperanzas de todos en Santa Fe de Antioquia se centran en que la recuperación del puente del Tonusco se logre llevar a cabo para los primeros días de diciembre, fecha crítica para el municipio y la subregión, a ver si así las ocres aguas del río Tonusco se llevan entre su corriente este mal momento que atraviesan allí, antes de que una tragedia anunciada suceda.

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