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Una vivienda digna, el sueño que alcanzan los trabajadores bananeros

Luis Alberto Valdés, Esmith Santana, Steven López y Emerson Chaverra lograron el sueño de tener su casa propia gracias a los beneficios otorgados por las empresas bananeras Uniban, Banacol, Banafrut y Tropical y productores afiliados a la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), de Urabá. Estas son sus historias.

  • Esmith Santana, (arriba a la Izq.), Emerson Chaverra (abajo a la Izq.), Steven López (arriba a la Der.) y Luis Alberto Valdés, son cuatro trabajadores bananeros que hoy disfrutan de tener casa propia gracias al apoyo del sector. Fotos: Danilo Gómez Cogollo.
    Esmith Santana, (arriba a la Izq.), Emerson Chaverra (abajo a la Izq.), Steven López (arriba a la Der.) y Luis Alberto Valdés, son cuatro trabajadores bananeros que hoy disfrutan de tener casa propia gracias al apoyo del sector. Fotos: Danilo Gómez Cogollo.
  • Luis Alberto Valdés fue beneficiario de diferentes subsidios y apoyos económicos brindados por Tropical, los que facilitaron su adquisición de vivienda.
    Luis Alberto Valdés fue beneficiario de diferentes subsidios y apoyos económicos brindados por Tropical, los que facilitaron su adquisición de vivienda.
  • Esmith Santana ya cumplió el sueño de tener casa propia para él y su familia. Banafrut fue un gran apoyo para lograrlo.
    Esmith Santana ya cumplió el sueño de tener casa propia para él y su familia. Banafrut fue un gran apoyo para lograrlo.
  •  Steven López, docente de Educación Física del colegio Uniban, adquirió su vivienda propia gracias a los beneficios de la Fundación Uniban y Comfama.
    Steven López, docente de Educación Física del colegio Uniban, adquirió su vivienda propia gracias a los beneficios de la Fundación Uniban y Comfama.
  • Los ahorros de Emerson Chaverra, sumados a los beneficios otorgados por Tropical, le facilitaron la compra de su casa.
    Los ahorros de Emerson Chaverra, sumados a los beneficios otorgados por Tropical, le facilitaron la compra de su casa.
08 de noviembre de 2024
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Luis Alberto Valdés y su esposa fueron testigos de cómo ese terreno baldío, ubicado en Apartadó, se fue adaptando para dar vida a su nuevo hogar. La tierra fue removida y, poco a poco, los primeros ladrillos empezaron a formar las paredes de las nuevas torres. Cada mes tenían reunión con otros copropietarios para conocer el estado del proyecto. El día que les entregaron su vivienda, hace seis años, la felicidad los inundó. La pareja se había prometido que tendría un hijo cuando tuviera casa propia, el sueño se había hecho realidad.

Valdés tiene 34 años y hace ocho trabaja en Banacol, donde realiza distintas actividades alrededor del proceso de producción del banano. Cuando cumplió un año de antigüedad en la empresa, se vinculó a los proyectos de vivienda para obtener la suya. “Fui beneficiario de diferentes subsidios y, de $89 millones que debía pagar por la casa, solo estoy pagando $18 millones. Por esto, siempre les digo a los jóvenes y a mis compañeros que aprovechen los beneficios que brinda el sector para comprar su casita. No hay nada como tener lo de uno”, resalta.

El dinero que destinaba él y su esposa para pagar el arriendo es lo que hoy utilizan para terminar de cancelar el crédito con el banco. Una cuota razonable que también le da a la familia más posibilidades de ahorrar para invertir en accesorios y decoración para su hogar. Sin embargo, el mayor logro, “es que mi hijo está viviendo bajo su propio techo”, cuenta.

Un esfuerzo conjunto

Hasta los años 90, una porción importante o gran parte de los trabajadores bananeros y sus familias vivían en las fincas de producción. En ellas tenían destinado un espacio para poder residir con tranquilidad. Por esto, muchas de las personas que trabajan hoy en el sector crecieron entre el verdor de las bananeras. Más adelante, por un acuerdo entre el sindicato y las empresas del sector, se tomó la decisión de unir esfuerzos para crear mejores condiciones de vivienda, por fuera de ellas.

De esta manera, las empresas bananeras y sus fundaciones, como la fundación que apoya Banacol y la Fundación Uniban, -junto a las cajas de compensación como Comfama y Comfenalco- han promovido las condiciones necesarias para que las familias adquieran una vivienda, reservando y adecuando terrenos en Apartadó, Carepa, Chigorodó y Turbo para establecer espacios óptimos para la construcción de los proyectos. Además, de brindarles facilidades, a través de diferentes subsidios, para que la compra sea más sencilla y económica.

Desde que iniciaron esta labor, 25.000 viviendas han sido construidas y mejoradas para los trabajadores bananeros. Los proyectos son de diferentes tipos, hay viviendas unifamiliares, en unidades residenciales, entre otras opciones, que cada persona selecciona según sus intereses y presupuesto. A su vez, las comercializadoras del sector garantizan más terrenos para proyectos futuros que aseguren ‘un techo’ a las próximas generaciones.

Luis Alberto Valdés fue beneficiario de diferentes subsidios y apoyos económicos brindados por Tropical, los que facilitaron su adquisición de vivienda.
Luis Alberto Valdés fue beneficiario de diferentes subsidios y apoyos económicos brindados por Tropical, los que facilitaron su adquisición de vivienda.

Esmith Santana, Analista de Seguridad y Salud en el Trabajo de Banafrut es otra de esas historias que refleja el trabajo conjunto. Entró a trabajar al sector con la meta de adquirir vivienda. En su mente siempre estuvo laborar para conseguir su propia casa. Por esto, una vez cumplió un año de antigüedad, ingresó sus documentos para recibir los subsidios con la cooperativa de la empresa.

Mientras se evaluaba su papelería, se enteró que era beneficiario de un subsidio con Comfama, así como de los programas Mi Casa Ya, Semillero de Propietarios y otros auxilios. Un espaldarazo que le permitió conseguir más rápido de lo que esperaba su vivienda. Y lo mejor estaba por venir. Meses después, Esmith volvió a la cooperativa de la empresa para oficializarles la noticia de que ya tenía su casa y las escrituras. Allí le pidieron otros documentos y le informaron que aplicaba para una condonación de 23 millones de pesos, por lo que su deuda de $18.000 millones quedó saldada.

“Yo siempre digo que mi casa salió prácticamente gratis y hasta sobró plata. Recuerdo cuando nos la entregaron. Mis hijos, mi esposa y yo saltábamos de felicidad. Cuando entramos, los niños empezaron a decir, esta es mi pieza, esta es la mía, porque veníamos de dormir todos en una sola habitación. Ahora tenemos cada uno nuestro espacio. Fue muy gratificante y, en especial, la forma en que la adquirimos porque pensábamos que íbamos a pagarla por muchos años”, dice Esmith Santana.

Sus hijos no solo han sido beneficiados por tener un nuevo hogar, sino que gracias al trabajo de su padre han podido recibir bonos de estudio. Su hija de 14 años está en una escuela de fútbol y su hijo de 8 años espera seguir los pasos en una carrera deportiva o profesional. De esta manera, Esmith dice: “Ya cumplí mis sueños: el de tener casa propia y darles estudio a mis hijos”.

Esmith Santana ya cumplió el sueño de tener casa propia para él y su familia. Banafrut fue un gran apoyo para lograrlo.
Esmith Santana ya cumplió el sueño de tener casa propia para él y su familia. Banafrut fue un gran apoyo para lograrlo.

Beneficios para todos

El deporte y la jardinería son las dos actividades preferidas de Steven López, docente de Educación Física del colegio Uniban, la única institución bilingüe del Urabá. Esta cuenta con un programa de becas para estudiantes de bajos recursos y funciona gracias a la inversión de la empresa bananera del mismo nombre. Steven llegó en el 2018 a Urabá a ocupar la vacante y, desde ese momento, quedó cautivado con la cultura deportiva en el colegio y la región.

Ver el crecimiento de sus estudiantes y su participación en los intercolegiados y otros escenarios ha sido una de sus más grandes satisfacciones como maestro, pues ha sido testigo de cómo el esfuerzo de niños y jóvenes ha hecho posible que se vayan ganando un reconocimiento en el panorama regional. Un cúmulo de logros que equipara a uno suyo, muy personal, el de tener vivienda propia.

Un año después de que comenzara sus labores en el colegio, se enteró de la socialización del proyecto San Marino II, un plan de vivienda en el municipio de Carepa. Luego de ver sus especificaciones, tipos de casas y bondades, Steven y su esposa decidieron apostarle a este sueño. Ahí iniciaron una serie de asesorías en las que se enteraron de los beneficios gracias a la Fundación Uniban y Comfama, y dos años después recibieron su nuevo hogar. La vida de esta pareja cambió.

“Nosotros estábamos pagando arriendo. Y, aunque tenemos familia aquí, queríamos nuestra independencia. Entonces, ha sido un cambio muy positivo porque estamos en nuestra casa, podemos decorarla a nuestro gusto y adaptarla a nuestras necesidades, eso ha sido muy gratificante. Además, de que estamos invirtiendo en nuestro patrimonio”, destaca Steven López.

En ese adaptar su espacio, una de las mayores felicidades de Steven se encuentra en la posibilidad dedicarse a la jardinería en su hogar. La ubicación de su casa, le permite disponer del espacio para hacer esta actividad que le inculcó su padre.

Steven López, docente de Educación Física del colegio Uniban, adquirió su vivienda propia gracias a los beneficios de la Fundación Uniban y Comfama.
Steven López, docente de Educación Física del colegio Uniban, adquirió su vivienda propia gracias a los beneficios de la Fundación Uniban y Comfama.

Un hogar que no se olvida

Entre las personas que crecieron en una finca bananera y decidieron dedicar su vida al banano se encuentra Emerson Chaverra, trabajador de oficios varios del sector, y quien lleva 20 años en Tropical. Una persona a todo dar, que a donde va, siempre lleva consigo las palabras de su padre: “La idea es siempre dejar huella”.

Y así lo ha hecho. Cuando regresó a las fincas, pero esta vez como trabajador, tenía claro que aprovecharía la oportunidad para destacarse en sus labores y ahorrar para alcanzar sus sueños; uno de ellos, tener una casa a su nombre. Desde que cumplió los requisitos para acceder a los beneficios de vivienda, se postuló y, con paciencia, fue construyendo un fondo de ahorro para utilizarlo en el momento justo.

Se llegó el día, habló con sus jefes, les contó sobre el monto ahorrado y, en poco tiempo, obtuvo una respuesta positiva. Su esfuerzo había valido la pena y su ahorro le facilitó unas cuotas muy bajas.

“A nosotros los bananeros nos ayudan mucho, porque se nos hace un descuento para tener nuestra vivienda y las tasas de interés son bajas. Yo estoy muy agradecido y orgulloso, estoy dejando mi huella en el sector y me estoy beneficiando yo, porque no solo es la casa, son muchos beneficios, estamos cotizando para nuestra pensión, tenemos beneficios educativos y de salud. Son muchas cosas”, dice Emerson.

Los ahorros de Emerson Chaverra, sumados a los beneficios otorgados por Tropical, le facilitaron la compra de su casa.
Los ahorros de Emerson Chaverra, sumados a los beneficios otorgados por Tropical, le facilitaron la compra de su casa.

Al igual que Emerson, Luis Alberto, Esmit y Steven, cada trabajador del sector bananero tiene la opción de comprar su vivienda gracias a los auxilios que se les brinda. De esta manera, empresas bananeras como Tropical, Banacol, Banafrut, Uniban y productores afiliados a la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), de Urabá, se aseguran de brindarles a sus trabajadores una calidad de vida digna, a quienes cada día se levantan y lo dan todo por la tierra y la conservación de la cultura bananera. Una apuesta que surgió como arraigo regional de una zona que brilla por fruto propio y que, con el tiempo se ha convertido en una consiga para empoderar a los empleados, dar nuevas oportunidades y demostrar por qué Urabá también es el hogar de todos.

*Contenido en colaboración con la Asociación de Bananeros de Colombia, Augura.