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Las marcas hablan

Transición energética estructurada, un compromiso de los sectores involucrados

  • Ecopetrol avanza en proyectos pilotos con fuentes renovables e ISA espera a 2030 integrar a sus redes 1.300 MW provenientes de fuentes nuevas. FOTOS CORTESÍA
    Ecopetrol avanza en proyectos pilotos con fuentes renovables e ISA espera a 2030 integrar a sus redes 1.300 MW provenientes de fuentes nuevas. FOTOS CORTESÍA
  • Ecopetrol avanza en proyectos pilotos con fuentes renovables e ISA espera a 2030 integrar a sus redes 1.300 MW provenientes de fuentes nuevas. FOTOS CORTESÍA
    Ecopetrol avanza en proyectos pilotos con fuentes renovables e ISA espera a 2030 integrar a sus redes 1.300 MW provenientes de fuentes nuevas. FOTOS CORTESÍA
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    Ecopetrol avanza en proyectos pilotos con fuentes renovables e ISA espera a 2030 integrar a sus redes 1.300 MW provenientes de fuentes nuevas. FOTOS CORTESÍA
Alejandro Ramírez Peña | Publicado el 23 de octubre de 2022

Es fundamental avanzar en un plan bien estructurado que permita sustituir los ingresos y el valor agregado que genera a la economía el sector minero-energético.

Las medidas orientadas a mitigar los graves efectos del calentamiento global ya deben contemplar el preocupante aumento general en la temperatura media anual, sobre la que se pronostica un 50 % de probabilidades de que, en alguno de los próximos cinco años, supere de manera transitoria en 1,5 oC los niveles industriales, es decir, el límite inferior que establece el Acuerdo de París sobre el cambio climático, como lo revela la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En esa línea, y con el objetivo de lograr una transición energética bien estructurada, Tomás González, director del Centro Nacional de Estudios en Energía (Cree) y exministro de Minas, afirma que en el Cree se han planteado una pregunta fundamental alrededor de ¿cómo cumplir las metas de descarbonización de la economía, siendo que estas están orientadas a ser carbono neutrales a 2050 y a un mínimo costo? Además, teniendo en cuenta a todos los energéticos, debido a la integración de energía que existe en Colombia.

Su conclusión se resume en que es necesario mirar lo que eso implica para el país en cifras y tener una discusión franca sobre todo lo que se debe hacer, con el fin de meterle realismo a esa conversación.

“Para el primer aspecto, antes se tiene que determinar cuáles son los sectores que deben aportar la mayor reducción de emisiones, donde el de transporte aparece encabezando la lista, siendo el principal emisor; en tanto que el sector de generación eléctrica es el que más rápido se tiene que descarbonizar (e idealmente a 2030 estar en cero emisiones). Luego vendría la industria, que es el segmento más difícil de descarbonizar, porque las tecnologías aún no están ahí”, explica el directivo.

Luego, y para poder realizar esas reducciones que se requieren, la pregunta obligadas es ¿cómo se tiene que ver la matriz energética y de dónde va a salir la energía que se va a consumir?

Para González, aquí queda en evidencia que la electricidad tiene que multiplicarse en más o menos cuatro veces la cantidad de energía eléctrica que consume el país; aparte de que el consumo debe moverse hacia esa fuente energética, lo que supone varios cambios como multiplicar por cinco la capacidad de generación actual en los próximos 28 años.

“Aparte de esto, necesitamos mucho más gas para la transición, ya que esa es una forma de sustituir combustibles que producen más emisiones; además considerar qué hacer con el gas natural que es conocido, al igual que su logística, los buenos precios y que lo sabemos usar, mientras maduran las tecnologías de más bajas emisiones. Calculamos que en 2040 vamos a requerir más o menos el doble del gas que consumimos hoy”, precisa el exministro González.

Adicionalmente, sostiene que es necesario el desarrollo de diferentes tecnologías, y eso toma tiempo, como el hecho de que el hidrógeno se vuelva una realidad y se pueda emplear como combustible o que se desarrollen las baterías y se posibilite el almacenamiento de energía; además de nuevos combustibles líquidos de bajas emisiones, entre otras alternativas.

A su turno, Daniel Medina Velandia, presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros (Aciem), dice que para lograr una transición energética ordenada y cumplir con los compromisos de reducción de las emisiones de los gases efecto invernadero (GEI), en términos de confiabilidad y seguridad, el país debería actuar en todos los sectores involucrados. En energía, específicamente, sostiene que se debe estimular la expansión de la oferta de manera variada y amplia, en relación con utilizar un portafolio de recursos y tecnologías que permita que la inversión realmente refleje la oportunidad para cubrir las necesidades de los usuarios, con precios competitivos y sin arriesgar la seguridad energética.

Por ello, cree necesario actualizar e incluir en la hoja de ruta de la transición energética un mapa completo de las acciones imprescindibles en cuando a deforestación y en sectores como transporte e incluir costos, plazos y prioridades explícitas, según las metas de descarbonización alcanzables.

“Adicionalmente, la participación de la demanda y la optimización del consumo energético se debe ver como un objetivo ambiental, de cambio climático, y como una oportunidad para crear valor al bajar costos energéticos en los hogares, en la industria y el comercio”, señala el directivo.

Para que todo esto sea posible, el ambientalista Juan Pablo Ruiz agrega que es necesaria una red de interconexión que permita también la producción de energía desde los hogares que, como ya se hace en muchos países, y que en Colombia puede ser una alternativa, ya sea para vendérsela al sistema o para el consumo directo y que contribuiría a la democratización de la generación y el consumo de energía.

Al respecto, el Presidente de Aciem asegura que en el mundo no existe transición energética sin expansión de redes, y que los proyectos en curso implican importantes retos de diseño, licenciamiento, construcción y puesta en operación.

“Debemos lograr la seguridad energética agilizando la infraestructura que se encuentra en construcción y que atraviesa dificultades, debido a las condiciones políticas, sociales y ambientales para tener una confiabilidad, derivada de una expansión eficiente con diferentes tecnologías”, subraya Medina.

Integración regional, fundamental

Portavoces del Centro de Estudios Económicos ANIF, de su lado, afirman que el potencial de integración regional siempre ha estado latente, aunque no se ha podido llevar a cabo en la región.

La integración energética, aseguran, es la oportunidad de una mejor utilización en la capacidad instalada de los países y una ocasión para generar recursos de exportación que se vienen desaprovechando. “Si bien es cierto que han existido avances en la materia en países de Centroamérica con el SINEA, en algún punto en los países de la CAN y el Mercosur, lo cierto es que salvo por los mercados del sur y los proyectos de generación compartidos, hay un potencial perdido”, explican.

En ese sentido, y si la disposición del nuevo gobierno se centra en pasar por un mayor intercambio regional, indican que un punto de partida puede ser el de la integración energética.

Sin embargo, reconocen que los retos no son menores y que se requieren homologaciones técnicas, regulatorias y una estructura de mercado sólida para evitar consecuencias no deseadas, pero que dado el potencial energético de Colombia, la iniciativa regional puede ser una gran noticia para los ingresos del país y para aprovechar una economías de escala.

Contexto de la Noticia

Para saber más Logros, retos y aportes de ISA y Ecopetrol

Ecopetrol fue la primera de la industria de petróleo y gas en Latinoamérica que asumió la meta de alcanzar cero emisiones netas, un reto que planea conseguir al año 2050, y que responde a su estrategia al 2040 “Energía que Transforma”, mediante la cual busca consolidarse como un grupo integrado de energía que, además de participar en los negocios de hidrocarburos, transmisión y vías, le apuesta al desarrollo de negocios de bajas emisiones, utilizando como catalizadores la innovación y la tecnología.

“La organización está decidida a impulsar la transición energética de Colombia y la región, en línea con sus objetivos de aportar a la seguridad energética de los colombianos y contribuir a la mitigación del cambio climático, uno de los principales desafíos ambientales que enfrenta la humanidad y que debe ser atendido con premura”, enfatizan las fuentes de la estatal.

Igualmente, resaltan que entre las acciones que demuestran el compromiso para avanzar de una manera organizada, disciplinada y determinada hacia un futuro de bajas emisiones están la promesa de alcanzar cero emisiones netas, la puesta en marcha de más de diez parques solares en los próximos años, el inicio de un piloto de hidrógeno, la conformación de 50 ecorreservas en varios departamentos del país y la mejora de la calidad de los combustibles.

Otros logros del Grupo Ecopetrol indican que entre 2020 y el 2021 redujeron sus emisiones a la atmósfera en 493.441 toneladas de carbono, lo que equivale a restaurar un área aproximada de 50 mil hectáreas, al tiempo que prevén alcanzar una disminución acumulada de 1,6 millones de toneladas de carbono equivalente, a través de iniciativas operativas en los próximos tres años, con el objetivo de avanzar en su propósito de bajar en 25 % sus emisiones de CO2e (alcances 1 y 2) frente a la línea base establecida en el año 2019.

Estas acciones, que buscan avanzar en el objetivo de transición energética, se complementan con la diversificación de la matriz energética que la compañía adelanta con soluciones de bajas emisiones como el hidrógeno verde, blanco y azul; los parques solares, la captura, uso y almacenamiento de carbono, la energía eólica, el gas natural y el GLP, fuentes de energía que hacen parte de la estrategia 2040 que busca afrontar el cambio climático.

Por su parte, ISA tiene entre sus desafíos la adaptación de la red existente y mejor uso de la capacidad disponible, para lo cual han adelantado diversos proyectos con una inversión superior a los USD2,5 billones, que demuestran el compromiso sectorial con el desarrollo de una red moderna, flexible y confiable, que soportará la transición energética en la región.

A esto se suma el reto de la conexión de las fuentes de energía renovable a las redes de transmisión, para lo que la empresa ha suscrito contratos para desarrollar proyectos de conexión (transmisión) que permitirán integrar a sus redes casi 1.300 MW de nuevas fuentes de energía renovable no convencional y espera cerrar contratos para nuevas conexiones que permitan integrar otros 500 MW en los próximos años.

El tercer reto tiene que ver con la integración regional, que avanza con acciones como la viabilización de la interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá, la cual hace parte del programa de impulso a la integración energética regional, y que busca a través de

su desarrollo consolidar los proyectos de interconexión y el mercado regional en el marco del Proyecto Mesoamérica.

Adicionalmente, vale la pena mencionar el programa Conexión Jaguar que aporta al propósito superior de mitigar el cambio climático. Junto con su aliado técnico South Pole apoya iniciativas forestales que contribuyen a la reducción de gases de efecto invernadero (GEI), la conservación de la biodiversidad y la conectividad ecológica (a través de los corredores del jaguar), al mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades rurales de las zonas de influencia de los proyectos forestales y la generación de conciencia sobre las problemáticas ambientales.

Para saber más Energías limpias que hoy tenemos en el país

Según la Asociación Colombiana de Ingenieros (Aciem), datos de XM a marzo del presente año, indican que las energías renovables no convencionales del país, estaban compuestas de la siguiente manera:

Eólica: 18.42 MW.

Solar: 135.22 MW.

Pequeñas Centrales Hidroeléctricas: 886.292 MW.

Esto se suma a la capacidad instalada total efectiva de 17.761,67 MW.

Se calcula que entre 2023 y 2025 el país sumará 3 GW adicionales de energías renovables.

De otra parte, es importante tener en cuenta que Colombia ya cuenta con una matriz de generación que en su gran mayoría es hidráulica con capacidad cercana a los 12.000 MW sin contar a Hidroituango.

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