- En el mercado una guía para padres cuarentones, extranjeros o despistados.
- Es un diccionario que ayuda a comprender la nueva jerga de jóvenes y "tribus".
- El periodista Francisco Celis realizó una larga recopilación de nuevas palabras.
Sergio Villamizar D.
Colprensa - Bogotá
¿Cuándo llega a casa y escucha conversar a sus hijos adolescentes, no entiende de qué están hablando? ¿Viaja por Colombia y le cuesta comprender a los habitantes de las diferentes regiones? ¿Queda literalmente "gringo" cuando entabla una conversación con un obrero de construcción "ruso", al igual que con un cachaco de "alto turmequé"?
Si se ha visto en alguna de las anteriores incomodas situaciones, no se preocupe, porque ya se encuentra el Diccionario de Colombiano Actual, una divertida guía para padres cuarentones, extranjeros despistados y cerebros fugados, que quiere entender, y hacerse entender, entre las diferentes tribus urbanas colombianas, que cuentan con sus propias palabras y expresiones, para diferenciarse unas de otras.
Es una jocosa obra sobre la lengua viva en Colombia, que siempre es creativa y juguetona, donde la censura pocas veces existe, y de modo natural el hablante impone su dialecto, cada profesión contiene su propia jerga y todo grupo social, a través de frases y palabras, impone marcas que les permiten comunicarse casi en clave, difícil de ser descifradas por los demás.
Quien se dio al "camello" de crear este diccionario fue Francisco Celis, un periodista de larga trayectoria por medios de comunicación como El Universal y Vanguardia Liberal, quien en los últimos años, entre libros, diccionarios y novelas, le dio forma a semejante "chicharrón", eso sí, contando con una buena cantidad de "llaves" y "parceros" que le "hicieron la segunda" para poder hacer que esta recopilación tuviera buena parte del "jetabulario" colombiano.
"Existen palabras como 'Chimba', que aunque no está en el Diccionario de la Real Academia Española, en Colombia tiene más de diez significados, totalmente diferentes entre ellos. En algunas regiones del país se utiliza para referirse al órgano sexual femenino, en otras al masculino. También se utiliza para destacar el valor de una cosa "ese carro está una chimba" o para decir que carece del valor "esa moneda está chimba", comentó el autor del diccionario, quien ya ha publicado libros de crónicas como "Colombia erótica" y "Este país de locos".
El propio Celis reconoce que la idea de hacer este trabajo parte de las ganas de "mamar gallo" con el lenguaje que está en el aire y para demostrar lo "bacano" que hablamos los colombianos.
"No entendía por qué todas estas cosas tan 'chuscas' no están en un diccionario. Ni siquiera en los diccionarios de colombianismos, donde no se encuentran expresiones como 'el cuatro letras', para referirse al trasero", continuó Celis.
Reconoce que para los académicos de la lengua este tipo de trabajos les debe parecer "jediondos", pero muchas de las palabras y expresiones son efímeras, que pasan con las generaciones y los oficios, mientras que otras van quedando y trascienden los grupos sociales, como es el caso de "parcero".
"Parceiro" es una palabra portuguesa que significa amigo y que en Colombia se adaptó, con su mismo significado, como "parcero" o "parcerito".
Aporte paisa
"La región que más aporta al colombiano actual que hablamos es Antioquia, tal vez por el fenómeno de ser nómadas negociantes e incluso el lenguaje del narcotráfico hizo que aparecieran expresiones 'A la lata', 'al soco'", dijo Francisco Celis.
En esta región, donde siempre ha gustado el tango, se incorporó el lenguaje que contenía las letras de estas canciones a mediados del siglo pasado, como "bacán", que fue transformado en "bacano".
A través del cine de Víctor Gaviria, por ejemplo, muchas palabras de las calles de algunas zonas de las calles de Medellín, han trascendido al ámbito nacional e incluso internacional.
"Luego de sus películas, palabras como 'gonorrea' no nos rayan tanto".
Además agregó: "La sociedad tiene una fascinación por ese lenguaje, porque esta recargado de significados y de gran fuerza".
Tal es la fuerza de este lenguaje que hasta el propio Presidente de la República ha "echado mano" de algunas palabras, como "paniquearse" (ataque de pánico). Tal vez las aprendió de Tomas o Jerónimo.
Pero además de las palabras, incluyó una buena cantidad de frases, típicas en los colombianos de hoy, empezando por "a calzón quitao", "a otro perro con ese hueso", "bajar bandera" típica en el mundo de los taxistas, "cantarle la tabla", "coger de marrano", "como papa en tenedor", "dejar colgado de la brocha" y "llevar del bulto".
Para entender a los jovenes
Estas son algunas de las palabras usuales entre los jóvenes
y que despistan a sus padres.
Apuntarse: Acompañar a otros, hacer lo mismo que los otros hacen.
Babilla: Chica bien fea.
Birra: Cerveza.
Bueno/buenón/buenote: Guapo, atractivo, de buen aspecto.
Dárselas de...: Presumir de...
De ataque: Grandioso, estupendo.
De papayita: Oportuno, que aparece en el momento justo.
Echar los perros: Cortejar a alguien.
¿Entós qué, loco?: Saludo de desafío.
Gorrero: Persona que pretende hacerse pagar por otros.
Guiso: Cursi, desentonado.
Hacer el dos: Hacer un favor.
Lagarto: Persona en política o en busca de favores económicos.
Llave: Amigo íntimo.
Mamera: Cosa desagradable, aburrida; pereza.
Ñero: Persona callejera.
Olla: Sitio donde se vende droga.
Pailas: Estar mal económicamente o sentimentalmente.
Torear: Provocar, hacer enojar.
Expresiones cien por ciento colombianas
Barajarla más despacio: Explicar con más detalles.
Caer como chulo: Aprovecharse de una situación.
Eche pa´la pieza: Vaya para la alcoba.
Hacer la vuelta: Ejecutar una acción por encargo.
La cara del santo hace el milagro: Exhortación de hacer en una persona algo.
Malparidez cósmica: Depresión profunda.
Pagar escondereros a peso: Buscar donde refuguiarse.
Se le moja la canoa: Homosexual.