Entre aplausos y felicitaciones, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recibió ayer en Oslo, Noruega, el galardón que lo acredita como el premio Nobel de Paz.
Obama reconoció en su discurso la contradicción que existe en que se le haya otorgado este reconocimiento cuando días atrás ordenó el envío de 30 mil efectivos más a la guerra en Afganistán.
"La guerra no debe glorificarse y su costo es elevado, pero los instrumentos de la guerra tienen un papel que jugar para mantener la paz", dijo el mandatario.
En relación con las críticas que ha recibido desde que fue nombrado Nobel de Paz, porque para muchos aún no era merecedor de tal reconocimiento argumentando su poco tiempo en el poder y la falta de resultados en este aspecto, Obama reconoció que sus "logros son escasos" en comparación con otros galardonados anteriores, e indicó que recibía la medalla con "profunda gratitud y una gran humildad".
Un llamado a actuar
En diálogo con EL COLOMBIANO, Heather Coyne, especialista del Instituto de Paz de Estados Unidos, indicó que "el presidente Obama tiene claro que no merece el Nobel y como él mismo lo dijo el día que conoció su distinción, el galardón es un llamado a la acción. Eso es lo que el mundo está esperando de él, acciones puntuales".
Para Coyne, es razonable que Estados Unidos como primer potencia mundial tenga una responsabilidad mayor en los asuntos internacionales. Sin embargo, también está de acuerdo con el Presidente estadounidense cuando éste manifiesta que el compromiso de su nación con la seguridad global no flaqueará jamás aunque reconoce que no puede actuar solo.
Carisma y compromiso
Por su parte, Kathleen Kuehnast, consejera para la Paz del Centro de Asuntos Políticos en Washington, expresó que no hubo ninguna sorpresa en el discurso de Obama en Oslo tras recibir el galardón.
"Es un hombre con carisma. Sabe como llegarle al público, sus palabras siempre son esperanzadoras", apuntó la experta.
Según la consejera, fue fundamental que Obama explicara las razones para las guerra que enfrenta en Afganistán y además fue convincente cuando se refirió a los estándares morales de su país.
Al respecto, el Presidente estadounidense agregó en su discurso que desde que llegó al poder intenta recuperar la deteriorada imagen moral de E.U., por lo que prohibió la tortura, ordenó el cierre de la prisión en Guantánamo y reafirmó su compromiso de respetar la Convención de Ginebra.
Entre los asistentes a la ceremonia, se encontraban los Reyes de Noruega, Harald y Sonia, así como múltiples personalidades de la política y el espectáculo, los cuales escucharon atentamente al mandatario que mencionó a Martin Luther King y a Mahatma Gandhi como ejemplos de inspiración.
"La no violencia practicada por hombres como Gandhi o King puede no haber sido práctica o posible en cada circunstancia, pero el amor que predicaron, su fe en el progreso humano, debe de ser la estrella polar que nos guíe en nuestro camino", subrayó Obama.
Barack Obama regresa hoy a Washington con nuevos desafíos y con el compromiso de demostrarle a la comunidad internacional por qué fue merecedor de tan preciada distinción.
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