Colombia tiene su flor. Es una orquídea lila que la gente llama popularmente Flor de Mayo y los más conocedores Cattleya Trianae.
Muchos países del mundo tienen una flor —o un árbol o ambos— como emblema, como símbolo que los identifica, al lado de los más comunes que son el himno, la bandera y el escudo.
De acuerdo con la orquideóloga Carolina Carder, de la Sociedad Colombiana de Orquideología, esta flor es de tierra caliente. Vive en la cuenca del río Magdalena y los departamentos donde abunda son Cundinamarca, Tolima, Huila y Caquetá.
Es endémica colombiana. Fue identificada y descrita por primera vez desde 1783, pero pasó más bien desapercibida.
De acuerdo con Santiago Díaz Piedrahita, en un artículo publicado en 2001 en la Revista Credencial, en Colombia no se había pensado en una flor que identificara a la nación, y su designación oficial se produjo como respuesta a una solicitud de la Academia Nacional de Historia de la Argentina, entidad que, en los años 30, indagaba sobre las flores representativas de cada una de las naciones de América, con el fin de cultivarlas para ser exhibidas en su recinto.
“La Academia Colombiana encargó al médico, intelectual y naturalista Emilio Robledo la tarea de buscar la flor nacional por excelencia, y a él se debe su selección como emblema representativo del país”.
La denominaron Catleya Trianae como homenaje a José Jerónimo Triana Silva, uno de los más importantes naturalistas de Colombia, que buscaba flores en el siglo XIX cuando no ejercía la medicina.
La orquideóloga advierte que esta flor, que fue tan común en otro tiempo, ahora está en peligro de extinción. Ella denuncia a los seres humanos como los grandes enemigos de la flor y a su belleza el motivo del exterminio:
“Cuando necesitan madera para construir, acaban los bosques propios de nuestras regiones y, en su lugar, siembran pinos; y en Semana Santa, muchas orquídeas terminan adornando altares de la Virgen”.