Desde que nació Antioquia Origen de Cafés Especiales, Yenny Velásquez ha estado en la Gerencia. Ha sido tiempo suficiente para conocer a fondo la caficultura antioqueña y sobre todo para enamorarse de esas familias que producen el grano, que son la razón de ser de este proyecto.
¿Por qué surge el programa y cuáles son sus objetivos?
“Nace a partir de ver las potencialidades de Antioquia como uno de los mayores productores de café, aportamos el 16% a la caficultura nacional y son 86.000 familias que dependen del café, una comunidad significativa en la que podíamos trabajar por la competitividad del sector, con dos enfoques: mejorar la condición de vida de los caficultores, mejorar la calidad del café con educación y hacer que el negocio sea sostenible con innovación e información para los productores sobre nuevos clientes internacionales”.
¿También es una estrategia para combatir la inestabilidad del mercado cafetero?
“Trabajamos cafés diferenciados, no necesariamente hablamos de certificaciones o verificaciones, que son una parte del café conocido en Colombia como el especial, trabajamos mejorando la calidad en taza y así mejoramos la calidad de todo el Origen Antioquia. Hablamos de reconocer el valor que toda la familia le pone al proceso de producción y eso en calidad significa mejor ingreso. Podemos llegar a nichos de alta calidad y certificación, clientes dispuestos a pagar más por nuestro café, buscamos una relación directa entre productor y comprador, traemos los clientes y los ponemos a probar el café, lo prueban y empiezan a demandarlo y no dependemos del precio en Nueva York”.
¿Cómo se pueden
evaluar los logros?
“Lo más importante es cómo a través de la educación transformamos la economía cafetera. En Antioquia había problemas en procesos de secado y éramos reconocidos por producir mucho volumen estándar, pero lo que hemos logrado es que al trabajar con la unidad familiar han mejorado sus prácticas y la calidad. Antioquia nunca había sido reconocida como origen de cafés especiales y hoy tenemos el mejor café de Colombia, en doce versiones del Concurso Nacional Taza de la Excelencia, el café mejor pagado de toda la historia se logró con una caficultora de Urrao de nuestros núcleos, con 45,70 dólares la libra. Eso es construir oportunidades y mejorar calidad de vida”.