El próximo sábado, Carlos Enrique Piedrahíta Arocha emprenderá un último viaje expedicionario de dos semanas con la tripulación de directivos del Grupo Nutresa, la multinacional de origen antioqueño que ha capitaneado desde 2000. Ahora, a sus 60 años cumplidos, tomará otro rumbo a finales del próximo mes, como ya escribió en su bitácora personal, después de tres décadas de vida profesional.
Esta vez zarpará desde Medellín y recorrerá más de 15 mil kilómetros para llegar hasta tierra firme en Yakarta, capital de Indonesia, y luego pasar al hermético Myanmar (antes Birmania), en suelo continental. La misión es clara: explorar otros mercados del sudeste asiático donde anclar a Nutresa, como en Malasia, a finales de 2012, al adquirir el control de Dan Kaffe.
El capitán Piedrahíta, por así llamarlo, es una peculiar suma de geógrafo humano, economista, alumno aplicado, navegante de vela, pescador, lector ecléctico y, en su finca en el oriente antioqueño, celador de nacimientos de agua, sembrador de bosques nativos y caminante incansable.
A su regreso, será la despedida en la asamblea de accionistas donde rendirá cuentas y cederá el timón. Para entonces, se sabrá el nombre de su sucesor, seguramente alguno de sus “colegas”, como llama con aprecio y admiración a los de su círculo más próximo.
Descanso a la vista
—Debo confesar que en estos últimos días me han visitado pensamientos como quedarme uno o dos años más, cuando la junta (directiva) me ha invitado a que esté otros 5 años —comenta con cierta nostalgia—. Pero uno debe ser consecuente con los planes de vida y la decisión está tomada— concluye Piedrahíta, como respondiéndose a sí mismo.
En esa determinación también pesaron los problemas de colon que tuvo el año pasado, por lo que fue intervenido quirúrgicamente. Esa fue una alerta definitiva de que su vertiginosa vida gerencial ya le estaba pasando factura al cuerpo, por más promesas de cada Año Nuevo: “viajar menos” y “sacarle tiempo a otras cosas”.
Y tampoco puede permitirse perder vitalidad para poder tener la vida común y corriente de Carlos Enrique, es decir, como estratega nato, “hacer grandes planes para disfrutar las cosas pequeñas” de la existencia tranquila.
Eso es dedicar tiempo para navegar por el Caribe, acompañado de su hija Isabel, hacer flotilla con sus amigos de afición náutica, comerse un pescado frito en una playa o pasear por su finca con Cástor y Pólux, así se llaman sus perros, igual que las dos estrellas brillantes de la constelación de Géminis.
Nutresa: sin fronteras
Aunque tantos años de compromiso y dedicación, —uno está o no está, así tiene que ser”, afirma—, también han permitido extender el mapa de Nutresa, que pasó de ser un fuerte anclado por 75 años entre las montañas de Antioquia a un “trasatlántico” que no se detiene.
—Llegar a donde estamos requirió de una apertura mental que comenzó Fabio Rico Calle (predecesor) y que luego me correspondió alimentar y desafiar con la apertura de negocios, proponiendo caminos que hemos recorrido como un equipo —reflexiona Piedrahíta, sentado en su sobria y sencilla oficina de un silencioso séptimo piso, en El Poblado.
Desde allí, como si fuera la cofa, esa plataforma alta pegada al mástil como punto de observación, se aprecia la magnitud de Nutresa, esta embarcación de 37 mil tripulantes que ya tiene puerto propio en 16 países y llega a 70 mercados.
El Grupo tiene hoy consolidadas sus rutas comerciales con más de 130 marcas en los negocios de carnes (Zenú), galletas (Noel), chocolates (Jet, por ejemplo), café (Colcafé), helados (Cream Helado) y, desde el año pasado también de bebidas, snacks y sopas de la nueva filial Tres Montes Lucchetti.
No en vano, este conglomerado se cuenta dentro de las diez compañías con mayores ventas del país, acumula activos por 11 billones de pesos, ha adquirido 18 empresas en este siglo y hoy tiene un poco menos de 300 millones de dólares en caja para seguir extendiendo su huella geográfica.
Marinero empresarial
Pero antes de navegar por las aguas del sector real de la economía, Piedrahíta se aventuró desde muy joven por los mares de los seguros y la banca.
Corría septiembre de 1981, recién llegado de Inglaterra con dos pregrados y un máster en finanzas. Su amigo Carlos Enrique Moreno, en ese momento gerente de Planeación de Suramericana de Seguros y hoy presidente de la Organización Corona, le pidió una hoja de vida.
A los pocos días estaba frente a Nicanor Restrepo Santamaría, entonces vicepresidente financiero, en su primera y última entrevista de trabajo. Pasarían ocho años de compromiso, disciplina y ética, y ya estaría ocupando en 1989 el cargo de quien fue su mayor mentor y hoy su gran amigo.
—Estando en la junta directiva de Nacional de Chocolates, a la que pertenecí desde 1993 hasta el 2000, fue el mismo Nicanor quien me propuso ocupar la presidencia al jubilarse el doctor Rico. Él dejó unos zapatos muy grandes y en un negocio un poco desconocido para mí, pues llevaba 20 años en el mundo de las finanzas —comenta quien en ese momento era presidente de Corfinsura (hoy Banca de Inversión Bancolombia).
La brújula y su norte
Pero así como los marineros están ávidos por explorar nuevas rutas con el viento a favor, Piedrahíta se embarcó en un negocio que le pareció fascinante. Tanto por el contacto con la gente, como por tener un equipo “formidable” para llegar a anticiparse en dos ocasiones a las metas de largo plazo de una compañía que se rebautizó Nutresa desde 2011 y cumplirá cien años en 2020.
—Uno hace una empresa grande si en ella hay grandes personas. Para llenar una posición no debe buscarse el candidato adecuado, sino el mejor posible. En todos estos años he hecho énfasis en conformar equipos del mejor nivel.
Y eso sin mencionar el empeño reconocido por sus subalternos de estimular la innovación, cuando corrían tiempos en que era una palabra poco usada en las empresas, así como la internacionalización, cuando la tendencia del país era en la vía contraria.
En ese orden, Piedrahíta se siente en su mar cuando llega la hora de hablar de desarrollo sostenible. Cuenta con ejemplos concretos cómo es que Nutresa ya es reconocida dentro de las primeras seis de la industria global de alimentos por conjugar progreso económico con inclusión social y responsabilidad ambiental.
Cambio de timonel
Con ese legado, no lo llama así al insistir que es un trabajo colectivo —“yo no he hecho nada solo, es imposible”—, ahora este jefe dado a desafiar, a ver más allá, cual expedicionario contemporáneo, piensa en estos dos meses de trabajo que le quedan y en el empalme con el sucesor que decida la junta. Eso será antes de la asamblea. La búsqueda ya comenzó.
—Así como algunos colegas cercanos prepararon a sus sucesores, ¿usted también lo está haciendo?
—Claro que sí, he preparado a mi equipo más cercano durante muchos años —responde sin pensarlo.
—¿Y cuáles son esos atributos que debe tener quien llegue a esta oficina?
—Visión, sensibilidad social, conciencia global y que inspire y que desafíe, rete a su equipo —enumera, luego de pensar lo que implica cada atributo.
—¿Le gustaría ver a una mujer en la presidencia de Nutresa?
—Sí, me gustaría verla en esta empresa, como en muchas otras empresas colombianas —, agrega con una tímida sonrisa con la certeza de que le preguntan por Sol Beatriz Arango Mesa, quien preside desde 2005 la Compañía Nacional de Chocolates, una de las principales filiales.
Y después de definir rutas, cruzar océanos, a vela y en avión, revisar la brújula para evitar desviaciones del foco del negocio del Grupo, aún Piedrahíta no sabe qué hará el primer día en que sea oficialmente jubilado.
Por ahora vislumbra que enseñará sin mucho horario en la universidad Eafit estrategia empresarial y afines, no tendrá que ocuparse de negocios personales, porque nunca los ha tenido, navegará por puro disfrute en “su velerito”.
También espera escribir dos libros. Uno en solitario sobre su travesía por el Atlántico y la historia que encierra desde Colón y los piratas de hace cuatro siglos; y otro, junto con un miembro de la Junta de Nutresa, más de memorias y lecciones de su vida empresarial. Pero una cosa si está clara, ya no para el “doctor Piedrahíta”, sino para Carlos Enrique: anhela poder anclar, luego de 33 años de capitán empresarial, en una vida sin afanes entre el mar y el campo n
EN UN MINUTO
EL PAÍS, LA EMPRESA, EL EJEMPLO Y LA VIDA...
Carlos Enrique Piedrahíta Arocha
Presidente del Grupo Nutresa
¿Quienes fueron maestros de empresa?
“Nicanor Restrepo (primer jefe) fue el que más. También están Fabio Rico (predecesor y compañero de juntas) y Javier Gómez (jefe en el Banco Industrial Antioqueño -BIC-)”.
¿Que aprendió de ellos?
“De Nicanor su humanismo, su sensibilidad social, su estímulo intelectual. De Fabio el rigor para administrar. De Javier Gómez la disciplina de un gran banquero”.
¿Qué diría a los emprendedores de hoy?
“Que no busquen atajos a la ética, que sea la guía permanente para los negocios, para ponerse en los zapatos de los otros”.
¿Qué libros está leyendo ahora?
“Una novela de la serie “Outlander” de Diana Gabaldon y “1492: el año en que el mundo comenzó”, del historiador español Felipe Fernández-Armesto.
¿Qué le encarga al siguiente presidente del país, sea quien sea?
Más calidad y pertinencia en la educación; trabajar por la convivencia de cara a un posconflicto: la justicia es un tema urgente; combatir la corrupción, pública y privada; y medidas reales ante la informalidad laboral”.
¿Cree en el proceso de paz con las Farc?
“Hay que apoyar el proceso. Es la oportunidad en que más cerca hay un acuerdo de paz, lo mejor que le puede pasar al país”.