En el tejido de caña flecha, que da vida al emblemático sombrero vueltiao, habitan los ojos del pescado, la flor de limón, el granito de arroz y hasta el diente del burro. Vale la pena detenerse a observar las figuras geométricas o “pintas”, representativas de la cultura indígena zenú, que muestran todas estas expresiones de la naturaleza. Hay una que parece una M mayúscula y hace referencia a dos montañas separadas por el río Sinú.
A sus orillas creció Víctor Peña (37 años), quien fue agricultor y guardia en el Resguardo Indígena Zenú de San Andrés de Sotavento, Córdoba. Hace 17 años llegó a Medellín y se encontró con otros indígenas de diferentes etnias. Solían reunirse en el cabildo indígena Chibcariwak, en el barrio Prado. En noviembre de...