Recuerda que se acercaron como 4 personas más. Preguntaron si podían grabar. “¿Para qué?”, les preguntó. “Para verla”. Camilo Durango llevaba ya muchos años yendo a las comunidades del Chocó. En esa ocasión, de 2016, fue acompañado de organizaciones teatrales con el fin de presentar allí, en el territorio, una obra de teatro: “Supimos después que esos 4 eran guerrilleros que solo se acercaron a ver una obra de teatro. A grabarla para mostrársela a sus compañeros”. Niños y adultos sentados estáticos frente a la pantalla. Preguntas de la obra, una curiosidad por entender y saber.
Entendió que eso podía ser un camino. De regreso a Medellín, este graduado de antropología de la Universidad de Antioquia lo habló con un amigo: quisiera crear un festival...