En los procesos actuales de formación de futbolistas en Colombia, y en América, hay una inquietud manifiesta y es la gran deserción escolar, algo preocupante.
Los niños, en su gran mayoría, deciden que su sueño es ser jugadores profesionales y el estudio no es importante para ellos, con el agravante de que muchos padres de familia no los orientan y los llevan a una escuela de fútbol a los 5 o 6 años. Allí los recibe un entrenador del que muchas veces no hay certeza sobre su preparación para ejercer ese papel de maestro o pedadogo no solo del deportista, sino del ser humano.
Ante este panorama nos enfrentamos a una responsabilidad mayúscula que nos hace reflexionar sobre qué le va a dejar el fútbol a la humanidad, porque no todos los muchachos...