En los procesos actuales de formación de futbolistas en Colombia, y en América, hay una inquietud manifiesta y es la gran deserción escolar, algo preocupante.
Los niños, en su gran mayoría, deciden que su sueño es ser jugadores profesionales y el estudio no es importante para ellos, con el agravante de que muchos padres de familia no los orientan y los llevan a una escuela de fútbol a los 5 o 6 años. Allí los recibe un entrenador del que muchas veces no hay certeza sobre su preparación para ejercer ese papel de maestro o pedadogo no solo del deportista, sino del ser humano.
Ante este panorama nos enfrentamos a una responsabilidad mayúscula que nos hace reflexionar sobre qué le va a dejar el fútbol a la humanidad, porque no todos los muchachos van a terminar siendo figuras del balompié. Hay que tener claro dónde y con quiénes se está educando el niño de hoy.
Anteriormente, la primera escuela era el hogar, ahora ya ni siquiera existe en muchos casos. El llamado es a buscar que en el seno familiar se vuelva a tener el control de los menores en su formación y que estos encuentren, a través de la academia, una preparación apta.
Existe una tendencia alta de preferencia por el fútbol entre los niños, pero hay que decir que este deporte es raro, uno no lo elige, él lo elige a uno. Usted va a un jardín y ve a un chico de 4 y 5 años y se da cuenta de sus aptitudes, sabe que es diferente en su caminar, en su capacidad, nadie le enseñó nada y entiende que fue elegido por el fútbol.
Debemos volver a lo que fuimos y para lograrlo tenemos que empezar en la etapa formativa. Hablamos que Europa nos tomó ventaja en este aspecto y que esto se refleja en los últimos resultados deportivos; eso es evidente porque perdimos muchas cosas que nos hacían diferentes.
Nos olvidamos de la cultura, de esos principios y de esos códigos que inicialmente arrancaban en el hogar y seguían en la calle y en la cancha. Esa es la gran preocupación que hay, pero no la podemos resolver ahora con los grandes, hay que hacerla con los más jóvenes.
En este ejercicio que honrosamente me permitió EL COLOMBIANO de ser uno de los Directores por un Día, intentamos ofrecer una ruta para mirar el futuro desde el deporte. Y lo hacemos a través del ejemplo contando cómo fue el surgimiento de Lionel Messi y el acompañamiento permanente de sus padres, las bondades de academias como La Masía, en la que Barcelona de España pule a sus talentos, al igual que el Pachuca de México que se volvió una universidad. Y de clubes nacionales que son referentes.
Pero también lo aterrizamos a nuestro medio para propender por mejores fundamentadores, técnicos, preparadores físicos, dirigentes y academias.
La gran responsabilidad que tenemos ante la humanidad es esa, devolverle seres humanos confiables, con códigos, con principios, con valores a partir de un ejército que viene a buscar en el fútbol, y en otras disciplinas deportivas, su sueño y su posibilidad de ser gente de bien.