Desde Pekín-2008, cuando el bicicrós debutó como deporte olímpico en las justas de verano, Colombia ha contado con tres representantes en cada edición, y para Tokio-2021, no será la excepción.
Todo porque, el pasado fin de semana en las válidas 3 y 4 de la Copa Mundo de BMX que se desarrolló en la pista El Salitre de Bogotá, último evento clasificatorio a las olimpiadas, el país sumó los últimos puntos que le aseguraron tres cupos numéricos: uno en la rama femenina y dos en la masculina.
Los deportistas que se quedarán con esas casillas serán anunciados hoy por la Federación Colombiana de Ciclismo y fueron escogidos de acuerdo a su nivel y rendimiento en este último evento, y al criterio del seleccionador nacional, Germán Medina.
La representación femenina está en manos de la bicampeona olímpica, la antioqueña Mariana Pajón, que tras sus dos victorias el fin de semana, aseguró su paso a sus terceras justas en línea. Además, en la última actualización del ranquin individual de la Unión Ciclista Internacional, UCI, la corredora de 29 años aparece en el primer lugar.
“Esto es cuando te das cuenta que todo vale la pena, las lágrimas, los dolores, el sacrificio, cuando ves que todo se pone en su lugar, que vas y recoges lo que has luchado y ganar en casa es el doble de especial”, comentó la bicicrosista, recordando también los malos momentos que pasó en este último ciclo olímpico, cuando sufrió una rotura de ligamento cruzado anterior en la pierna izquierda en el Mundial de bicicrós en 2018.
Dilema en rama masculina
En la rama masculina tres corredores se disputan los dos cupos a Tokio: los antioqueños Carlos Ramírez (corre por Bogotá), Diego Arboleda y el colombo-francés Vincent Pelluard que aparecen, en ese orden, en el ranquin UCI en las posiciones 2, 10 y 17, respectivamente.
Ramírez, medallista de bronce en Río-2016, parte como uno de los elegibles este año, dado que en la cuarta válida de la Copa Mundo en Bogotá ocupó el segundo lugar, por detrás del francés Joris Daudet.
“Vamos en una curva de ascenso y espero seguir preparándome de la mejor manera para llegar a Tokio, si Dios quiere, siendo un Carlos totalmente diferente al que vimos en Río-2016”, expresó el bicicrosista paisa.
Tanto Ramírez como Pajón ya conocen la imponente y larga pista en la que se disputarán las pruebas del BMX en Tokio ya que, en 2019, fueron invitados por la UCI a los ensayos de operatividad de las justas, ese primer acercamiento les ha servido a ambos, y a la Selección, para tener un minucioso plan de preparación de cara a la competencia.
“Ya el proceso más largo se ha venido haciendo, faltan unas puntadas, pero vamos a seguir el mismo proceso para finalizarlo bien dentro de la aproximación a la competencia, se hará alguna simulación o de pronto una competencia, aunque no hay muchas, pero tenemos que encontrar para seguir con este ritmo”, explicó el seleccionador Germán Medina.
Para el desarrollo de este proceso a 56 días de las pruebas del bicicrós en los Olímpicos –entre el 29 y 30 de julio–, se tiene planeada una concentración en Estados Unidos que cumpla con condiciones climáticas similares a las que se encontrarán en Japón.
“Allí podríamos tener la posibilidad de entrenar en una pista que tiene, en teoría, una réplica de la primera recta de Tokio”, agregó Medina.
Deporte ganador
Desde Londres-2012, en la segunda aparición de una delegación de bicicrosistas nacionales en los Olímpicos, el país siempre se ha subido al podio.
Dos medallas de oro (Mariana Pajón) y dos de bronce (Carlos Mario Oquendo y Carlos Ramírez), con tres de los seis deportistas que han competido por Colombia –desde Pekín-2008–, ha sido la cosecha en esta disciplina, que se ha convertido en el tercer deporte, después de la halterofilia (ocho medallas) y boxeo (cinco), que más preseas le ha dado al país en las olimpiadas, todas, además, conseguidas por corredores antioqueños.
Un valioso aporte de una disciplina relativamente joven en el país, con apenas 46 años de historia y por la que “nadie apostaba”, como contó Juan Fernando Castrillón, presidente de la Comisión Antioqueña de bicicrós.
“Nadie creía en el BMX, incluso, un dirigente de la Federación Colombiana de Ciclismo de ese momento dijo en una reunión que eran ‘unos pelaitos, unos niños jugando con tierra’, no había ningún tipo de credibilidad en el deporte”, relató Castrillón.
Pero de a poco, esa desconocida modalidad del ciclismo creada en la década de 1960 en California (EE. UU.) y que llegó al país por medio de los hermanos antioqueños Ricardo y Guillermo Arango, empezó a tomar forma y se mantiene en el departamento, gracias a “una sólida estructura dirigencial y al incondicional respaldo del sector público”, añadió Castrillón.
De ahí que solo en la región, desde el primer título mundial de Felipe Echeverry en Nashville, EE. UU. en 1984, hasta el último conseguido por Nicole Foronda, campeona mundial en Zolder, Bélgica, en 2019, se hayan forjado cerca de 55 campeones mundiales paisas en todas las categorías.
Y los que se seguirán proyectando gracias a que, como señaló Castrillón, “se formen junto a sus ídolos, entrenen y compitan a su lado. Esos corredores intrépidos, sin límites que logran lo que se proponen”, que son los mismos que desde hoy se enrutarán a Tokio, donde esperan volver a llenar de júbilo al país con cada pedalazo.