El Deportivo Independiente Medellín atraviesa un momento complicado en ataque. En sus últimos cinco partidos, el equipo solo ha podido anotar dos goles, una cifra preocupante si se tiene en cuenta que en cada uno de esos encuentros generó más de seis opciones claras de gol. La falta de contundencia ha sido un problema recurrente y una de las principales causas de la “empatitis” que sufre el equipo, con cuatro igualdades consecutivas.
Aunque la responsabilidad de anotar recae en todo el equipo, el mayor peso lo llevan los delanteros, quienes no han estado finos de cara al arco. La necesidad de recuperar la efectividad se vuelve aún más urgente considerando el compromiso de este domingo a las 6:20 p.m., cuando el DIM se enfrentará al Junior de Barranquilla, un equipo que sabe cómo aprovechar las oportunidades y castigar los errores defensivos.
Para entender mejor la situación, consultamos a dos exdelanteros históricos del Poderoso, quienes conocen bien lo que significa llevar la camiseta roja y la responsabilidad de anotar goles.
Uno de ellos es Germán Ezequiel Cano, el máximo goleador en la historia del DIM, quien recientemente visitó Colombia con Fluminense para enfrentar al Once Caldas en un amistoso que terminó con victoria brasileña y un gol suyo. Cano, con la experiencia de haber superado rachas sin gol en su carrera, explicó lo que puede estar pasando con los atacantes del equipo antioqueño:
“Nosotros los delanteros somos de rachas. A veces se nos cierra la portería, nos llenamos de ansiedad y hasta que no logramos marcar, esa tranquilidad mental no llega. Eso puede estar pasándole a los muchachos del Medellín, porque todos son muy buenos jugadores”, afirmó el argentino.
Por su parte, Rubén Darío Hernández, conocido como “Rubencho”, quien en 1993 defendió los colores del DIM, jugando 52 partidos y anotando 26 goles, considera que más allá de lo individual, el problema también tiene que ver con la confianza colectiva:
“Cuando hay un solo delantero, los compañeros hacen todo lo posible para que él anote, pero cuando son varios, como ahora, el primero que logre marcar les abrirá el camino a los demás”, explicó Hernández. Además, agregó que “a veces hay que aprender a tomarse un segundo más para definir, respirar, pero eso solo se consigue con los partidos y los años”.
A pesar de la sequía goleadora, tanto Cano como Rubén Darío coinciden en que el Medellín tiene un gran equipo y una estructura de juego que respalda a sus delanteros. Confían en que, tarde o temprano, los goles llegarán y el equipo podrá traducir su dominio en el campo en victorias.
El reto inmediato será ante Junior, un equipo con una defensa sólida que no regalará espacios. Si el DIM quiere volver al triunfo, sus atacantes deberán reencontrarse con el gol y demostrar que solo es cuestión de tiempo para que la portería vuelva a abrirse a su favor.