El mar será el gran protagonista del décimo concierto de temporada de la Orquesta Filarmónica de Medellín–Filarmed. El programa reúne obras de Mendelssohn, Rachmaninov y Debussy, tres formas distintas de llevar el mar a la música.
Lea también: Alejandro Posada recibió título honoris causa de la Fundación Universitaria Bellas Artes
Las Hébridas es un retrato. Mendelssohn visitó este archipiélago de pequeñas islas frente a la costa oeste de Escocia, en 1829 y quedó tan sobrecogido con el paisaje que le envió una carta a su hermana diciendo: “Para que comprendas lo extraordinariamente que me impactaron las Hébridas, te envío lo siguiente, que me vino a la mente allí”, e incluyó los primeros 21 compases de la obertura.
Lo de Rachmaninov es más metafórico. La isla de los muertos es un poema sinfónico inspirado en una copia en blanco y negro del cuadro homónimo de Arnold Böcklin. Es una obra de carácter lúgubre, espiritual, donde el vaivén de la música, como el de las olas, sugiere el sonido de una respiración, entrelazando la vida y la muerte.
La Mer es más un asunto de sensaciones; Debussy quería evocar lo que puede generar el mar, su infinitud, su potencia, lo efímero e intangible de la naturaleza. Es una obra simbólica, inspirada en diversas representaciones del mar, en pinturas y literatura.
“Este concierto es una gran oportunidad para ver una orquesta por primera vez porque te permite tener versiones muy distintas de algo que es supuestamente igual. Es un programa muy bello y un ejemplo de lo que finalmente es arte, una lectura subjetiva, una abstracción”, dice por teléfono el chileno Paolo Bortolameolli, quien dirigirá el concierto.
Serán cerca de 80 músicos en escena de las dos principales orquestas de la ciudad, Filarmed y Eafit. Así, el concierto será también un encuentro que pone en diálogo los dos procesos sinfónicos más visibles de la ciudad.
“Dirigir dos orquestas es muy motivador porque, finalmente el lenguaje musical siempre une, conecta. Entonces, cuando uno comienza a ensayar, no está pensando en que sean dos orquestas distintas, simplemente estás pensando que es una pura orquesta en ese momento, que está haciendo equipo, que está haciendo música juntos, que se están escuchando, por eso yo creo que las personas que participan en estos programas, como crecen, se inspiran y se entusiasman de forma distinta”, dice Paolo.
Este concierto es también una gran oportunidad para entender en qué está la música sinfónica en la ciudad, el talento de los músicos y la calidad de las orquestas.
Es el tercer concierto que Paolo dirige este año en Medellín. En agosto presentó la Sinfonía n.º 5 de Gustav Mahler con la Filarmónica Jóven de Colombia, y en julio dirigió el sexto concierto de temporada de Filarmed.
Le puede interesar: Ana Patiño, directora de Filarmed, volvió al pueblo donde descubrió su destino
En su relación cada vez más estrecha con la ciudad, destaca el nivel de los músicos jóvenes del país, el buen nivel de las orquestas y el entusiasmo del público, un grupo cada vez más leal de seguidores que acompaña y reconoce y valora el nivel y las propuestas de las orquestas locales.
Para consultar contenido premium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el Mundo, regístrese aquí.
