Muchas cosas importantes sucedieron en el siglo XIX: el mundo se transformó de maneras que hasta entonces parecían imposibles.
Por ejemplo, surgió y se consolidó en Occidente la idea de los Estados nacionales, esas unidades de poder y representación que se convirtieron en los principales actores de la política mundial.
En el fragor de dichos debates surgió una música que es la protagonista de la programación de esta nueva edición del Festival de Música de Cartagena. En esta ocasión el Festival lleva el nombre de El canto de la tierra, en alusión a las tensiones entre lo local y lo global que se vivieron en el siglo XIX en Europa y en América.
“La programación se centra en parte de la producción musical de Europa Central y del Este, donde el surgimiento de tendencias nacionalistas coincidió con un florecimiento cultural y musical excepcional”, escribió el maestro Antonio Miscenà, director general del Festival de Música de Cartagena.
“La programación se articula según un itinerario que incluye obras de muchos compositores importantes como Chopin, Liszt, Tchaikovsky, Mussorgsky, Borodin, Barók, Dvoøák, Smetana, entre otros”, concluyó.
La programación del Festival comienza el cinco de enero a las 7:00 de la noche con un concierto de la Orquesta de Cámara de Praga en el Teatro Adolfo Mejía. El repertorio lo componen piezas de M. Glinka, de B. Bartok, de A. Dvorak, de P. I. Tchaikovsky y de F. Chopin. Con esta celebración de la música se abre un abanico de actividades que irá hasta el 13 de enero y en el que participarán músicos colombianos de la talla y el recorrido de Teresita Gómez, Paula Gallego y Santiago Cañón.
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EL COLOMBIANO conversó con Miscenà sobre la programación, la curaduría y la salud de la música clásica en Colombia.
¿Cuáles son las cosas que definen y diferencian al Festival de Música de Cartagena?
“El Festival de Cartagena es realmente muy particular. Su primera característica peculiar es el contexto: el Caribe es un contexto mágico. Cartagena es una ciudad especial, histórica, que tiene un centro bien conservado, tiene un teatro hermoso. Decimos que es casi un festival europeo, pero en un contexto caribeño. Ese es un elemento importante porque uno respira la musicalidad de la gente, de la atmósfera. La segunda característica es que se trata de un festival temático: no es el único en el mundo con este rasgo, pero sí es uno muy comprometido con algunos temas. Tiene un enfoque entre la relación de la música europea y la cultura musical latinoamericana. Esos son dos elementos que caracterizan el Festival. Aunque parezca secundario, otro elemento es el periodo. En enero en Sudamérica hay un clima particularmente agradable. En Europa, por el contrario, es invierno. Otra dimensión”.