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Colombia | PUBLICADO EL 04 agosto 2022

“No se puede pretender moldear las instituciones”: Marta Lucía Ramírez

La vicepresidenta y canciller asegura que no fue un error el cerco diplomático a Nicolás Maduro y dice que la relación entre Colombia y Estados Unidos está en su punto más alto.

  • La vicepresidenta y canciller, Marta Lucía Ramírez, ha manifestado que está cansada de la política. FOTO: Cortesía Vicepresidencia
    La vicepresidenta y canciller, Marta Lucía Ramírez, ha manifestado que está cansada de la política. FOTO: Cortesía Vicepresidencia
  • Marta Lucía Ramírez fue la primera mujer vicepresidenta de la historia de Colombia. FOTO: Cortesía Vicepresidencia
    Marta Lucía Ramírez fue la primera mujer vicepresidenta de la historia de Colombia. FOTO: Cortesía Vicepresidencia
  • La vicepresidenta y canciller, Marta Lucía Ramírez, ha manifestado que está cansada de la política. FOTO: Cortesía Vicepresidencia
    La vicepresidenta y canciller, Marta Lucía Ramírez, ha manifestado que está cansada de la política. FOTO: Cortesía Vicepresidencia
  • Marta Lucía Ramírez fue la primera mujer vicepresidenta de la historia de Colombia. FOTO: Cortesía Vicepresidencia
    Marta Lucía Ramírez fue la primera mujer vicepresidenta de la historia de Colombia. FOTO: Cortesía Vicepresidencia

Marta Lucía Ramírez pasará a la historia como la primera mujer en ejercer como vicepresidenta de Colombia. Su paso por la Casa de Nariño no se limitó a esa tarea, sino que en los últimos 14 meses del gobierno de Iván Duque ocupó también el despacho de la Cancillería

En esta conversación con EL COLOMBIANO Ramírez sostiene que hay más formas de servir al país, además de la política, y defiende las banderas en las relaciones exteriores que sostuvo la administración saliente. El balance de cuatro años en el poder.

Cuando mira hacia atrás, ¿qué piensa al ver su gestión como vicepresidenta y canciller?

“Termino este periodo con la satisfacción del deber cumplido. Tenía pocas herramientas en la Vicepresidencia, un equipo pequeño y un presupuesto casi inexistente y logramos posesionar la equidad de género en la agenda de país. Unas 1.937.260 mujeres de áreas rurales y urbanas tuvieron acceso a financiación y asistencia técnica en la comercialización de sus productos porque para mí la obsesión ha sido que las mujeres tengan autonomía económica para que sean libres y estén menos expuestas a sufrir violencias”.

¿Qué destaca de su gestión en la Cancillería?

“Logramos que se cerrara la investigación a Colombia por parte de la CPI, que estuvo 17 años abierta. Reactivamos la relación con Estados Unidos a un nivel sin precedentes porque cuando llegué al Ministerio de Relaciones Exteriores había una situación tensa con el país. Al secretario de Estado Anthony Blinken lo visité para explicarle nuestra relación y Colombia ahora es un país aliado estratégico no miembro de la OTAN. Reactivamos relaciones con Turquía y Corea, que son países estratégicos porque tienen gran importancia para el futuro de Colombia”.

¿Cómo ve que el nuevo gobierno borre con el codo lo que ustedes hicieron con la mano en el tema de Venezuela?

“No creo que se trate de borrar con el codo lo que se hizo con la mano. Son circunstancias distintas y el tiempo irá determinando qué tanto es posible lograr lo que ellos quieren hacer. Lo importante será resolver el dilema de cómo establecer relaciones con una dictadura vinculada con los grupos terroristas como el ELN y las disidencias de las Farc, el narcotráfico y la violación de los Derechos Humanos de los venezolanos. Hasta ahora vemos muchos anuncios y nada concreto”.

¿Se puede confiar diplomáticamente en el régimen de Nicolás Maduro?

“Si se pudiera confiar hubiéramos buscado establecer una relación más profunda con ellos. No puede haber ninguna confianza en una dictadura”.

Marta Lucía Ramírez fue la primera mujer vicepresidenta de la historia de Colombia. FOTO: Cortesía Vicepresidencia
Marta Lucía Ramírez fue la primera mujer vicepresidenta de la historia de Colombia. FOTO: Cortesía Vicepresidencia

El gobierno Duque tiene un logro importante con el Estatuto de Protección Temporal, protegió a refugiados y perseguidos políticos. ¿Está en peligro el bienestar de estas personas si se da una relación amistosa entre el gobierno Petro y el régimen de Maduro?

“No debe estarlo porque este tipo de medidas son decisiones de Estado que van mucho más allá del personalismo de quién esté sentado en el Palacio de Nariño. Quien esté en ese puesto debe entender siempre que las instituciones son mucho más fuertes que las personas, que quien llega a los cargos no puede refundar el estado de derecho, sino adaptarse”.

¿Qué balance hace de la cooperación internacional para atender la migración? ¿Cuánto dinero queda faltando para la implementación del Estatuto?

“Los recursos que ha recibido Colombia son exiguos frente a lo que ha costado al país atender la migración. El último dato que conocí estaba en cerca del 30% y en esto el presidente y yo hemos insistido en los foros internacionales que es inexplicable que la cooperación internacional haya sido tan poco generosa con los migrantes. Esta plata no entra al gobierno, sino al sistema de salud, de educación y a la incorporación laboral de los venezolanos.

El gobierno de Petro tendrá que buscar recursos de la cooperación internacional y al ministro designado Álvaro Leyva le sugerí pedir a la Unión Europea que nos cooperen en este tema para la próxima mesa de donantes”.

¿Qué más apuntes le dio al canciller designado?

“Le sugerí fortalecer mucho más la institución de la Cancillería, devolverle las funciones que le quitaron y que se fueron para el Palacio de Nariño porque eso afecta la institucionalidad. Quienes estamos en los cargos somos aves de paso, no se puede pretender moldear las instituciones a la imagen y semejanza de quienes se sientan en un escritorio. Le recomendé que se debe buscar que se logre un 50% o 60% de embajadores de carrera.

La Cancillería debe ser el coordinador de las relaciones de Colombia con el mundo y no la que se termine enterando de hechos cumplidos. Debemos lograr que ningún ministerio esté realizando una política de cooperación sin coordinarlo con nosotros, por eso le sugerí poner en cada ministerio un oficial de enlace con la Cancillería”.

¿Por qué no pudo implementar el fortalecimiento de la carrera diplomática para la designación de cargos, si usted es canciller y vicepresidenta?

“No son decisiones mías, sino del presidente. Encontré a todos los embajadores nombrados y no tuve ninguna injerencia en su designación”.

Este año salió el falló de uno de los casos que tiene La Haya de la disputa entre Nicaragua y Colombia y saldrá otro en 2023. ¿Qué prevé que vaya a suceder?

“En esta tercera demanda está en disputa la plataforma continental extendida. Estamos sólidos en todos los argumentos que han venido trabajando los abogados y aún no se ha llamado a las audiencias, que seguramente serán a finales de este año, cuando sabremos finalmente cuáles son los argumentos que trae la Corte Internacional de Justicia sobre los que tendrán que presentar los alegatos finales. El fallo llegará en 2023 y esperamos que sea favorable para Colombia”.

La política internacional del gobierno se centró en el cerco diplomático a Nicolás Maduro. Sin embargo, hoy vemos a un Maduro fortalecido, ¿fue un error esa estrategia?

“Cada circunstancia va cambiando con el tiempo. Hace tres años era obvio que la comunidad internacional rechazaba el régimen de Maduro porque él sacó a la oposición de la competencia, como en su momento lo hizo Daniel Ortega en Nicaragua. Colombia actuó según el deber ser siguiendo la Constitución de Venezuela. La reflexión debe centrarse en cómo lograr un sistema internacional más eficaz porque aquí no hubo un fracaso de Colombia ni mucho menos”.

¿Va a seguir en la política?

“He hecho en política todo lo que ha sido posible para lograr servirle a Colombia. Siento que el servicio es buscar sacar adelante al país y esto es un asunto de valores y no del poder. Eso se puede hacer también desde el sector privado y en otros escenarios”.

¿Cuál es su plan para el 8 de agosto?

“Mi plan más importante es recuperar familia y paz interior. Han sido 4 años intensos de mucho trabajo. Es tiempo de tomar un aire, pensar, reflexionar, descansar y ya vendrá el momento de definir nuevos cursos de acción. La diferencia acá es que jamás he usado un cargo de poder para buscar escenarios futuros para mí”.

¿Su imagen como funcionaria pública se vio afectada por los casos en los que estuvo mencionado su esposo?

“Aquí lo que el país ha visto es la manera más sucia y canalla de tratar de destruir políticamente a alguien. Mi esposo no está involucrado en nada porque alguien esté involucrado, no hay ningún proceso por el caso de San Andrés, sino un periodista que buscando popularidad dijo que había vendido una playa privada. No se ha vendido una playa, hicieron un proyecto hotelero con otros inversionistas en el que mi esposo y su compañía constructora tienen una proporción muy pequeña”.

¿También considera que el caso de “Memo” fantasma es un plan en su contra?

“Absolutamente. En el caso de ese señor lo único que tengo claro es que hace 17 años no había un alias cuando ellos adquirieron ese inmueble para construir un edificio. Sobre ese lote y sus propietarios no había ningún tipo de duda jurídica. Por estar en la Vicepresidencia me abstuve de hacer demandas y presentar procesos legales porque no quería que se interpretara como que estaba utilizando mi cargo para hacer acciones judiciales”.

Juliana Gil Gutiérrez

Periodista egresada de la facultad de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana.

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