Pico y Placa Medellín
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El hoy alcalde de Armero quedó enterrado en el lodo aquel 13 de noviembre. Sigue buscando a su hermano. Este es su relato.
En 1985 yo tenía seis años. Esos recuerdos son como fotografías. Intactas. Una a una. Vivíamos en un barrio que se llamaba Santander. Mi papá no estaba esa noche porque él tenía negocios en Mariquita. Nuestro hogar se componía de cuatro personas: mi papá, mi mamá, mi hermano Juan Manuel y yo. Esa noche jugábamos.
Recuerdo que estaba muy oscuro y que mi mamá vio llover arena. Se asustó mucho. Fue y sacó un radio de pilas, que no tenía pilas, y por eso fue donde una vecina a pedirle unas. Cuando escuchó la radio lo primero que gritó fue: ¡Nos vamos ya! ¡Nos vamos ya! Salimos los tres. Recuerdo que el radio sonaba con interferencia, con uisishsssssiiss. Mi mamá le echó candado a la puerta que para que los ladrones no se entraran.
Caminamos dos cuadras y llegamos a una cerca. En esa cerca ella se asusta y se devuelve. Nos devolvimos una cuadra. Ve un palo de guayaba y coge a mi hermano y lo alza para que se salvara y luego me coge a alzarme, pero en ese instante le da miedo y lo baja. Empezamos...