Física y psicológicamente, los soldados del Ejército Nacional se entrenan para enfrentarse a grupos al margen de la ley y la población civil, esto último, cuando tienen que intervenir en cada uno de los eslabones del narcotráfico, ese flagelo que por varios años ha dejado muertes, desplazamientos y pobreza.
Los daños de dicho delito son innumerables, por lo que el Gobierno, en cabeza del presidente Iván Duque, tomó la decisión de crear el nuevo Comando contra el Narcotráfico y Amenazas Transnacionales que liderará el Ejército Nacional, y su puesta en marcha se adelantará durante la próxima semana en la Base Militar Tolemaida.
La iniciativa del Gobierno la dio a conocer el fallecido ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, en agosto pasado, quien explicó que el comando es una nueva unidad del Ejército, compuesta por unidades élite en la lucha contra el narcotráfico y la cual concentrará la capacidad de asalto aéreo para las operaciones.
La unidad busca enfocar los esfuerzos en la desarticulación de todos los eslabones de la cadena del narcotráfico y las economías ilícitas que de ella se derivan. Permitirá centralizar las acciones y ser más eficientes en las operaciones.
El Comando estará conformado por la Brigada Especial contra el Narcotráfico, la Fuerza de Despliegue contra Amenazas Transnacionales, la Brigada contra la Minería Ilegal y el apoyo de un Batallón de Inteligencia contra dicho delito.
Al frente de esta nueva iniciativa estará el general Juan Carlos Correa, quien se encargará de coordinar las operaciones de interdicción, operaciones especiales contra el narcotráfico y seguridad de la erradicación, operaciones contra el accionar narcotraficante de los Grupos Armados Organizados -GAO- y sus economías ilícitas, entre otras tareas.
Serán alrededor de 5.000 hombres los que tendrán esta misión, que estarán distribuidos, inicialmente, en tres puntos estratégicos: Cesar, Antioquia y Putumayo. Esto no quiere decir que no se puedan mover en todo el territorio nacional. De hecho, en el fuerte Militar Larandia, ubicado en Caquetá, los uniformados se entrenan para salir a combatir ese delito.
Los soldados en su entrenamiento conocen de situaciones que vinculan el desplazamiento forzado, la siembra de la mata, las amenazas que ciernen alrededor del narcotráfico como hallar en terreno minas antipersonales, hasta incluso entrar en combate con miembros de las estructuras ilegales.