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Colombia | PUBLICADO EL 04 enero 2021

El camino que les espera a revocatorias de alcaldes

  • Para comenzar una revocatoria se debe recolectar firmas que equivalgan al 30% de los votos obtenidos. FOTO Juan Antonio Sánchez
    Para comenzar una revocatoria se debe recolectar firmas que equivalgan al 30% de los votos obtenidos. FOTO Juan Antonio Sánchez
  • Para comenzar una revocatoria se debe recolectar firmas que equivalgan al 30% de los votos obtenidos. FOTO Juan Antonio Sánchez
    Para comenzar una revocatoria se debe recolectar firmas que equivalgan al 30% de los votos obtenidos. FOTO Juan Antonio Sánchez
Por Leonardo Botero Fernández

La ley define que las revocatorias se pueden empezar después del primer año de mandato. En Bogotá y Medellín ya hay comités preparados.

Los alcaldes y gobernadores no tuvieron un primer año sencillo. Apenas tres meses después de que tomaran posesiones de sus respectivos cargos, llegó la pandemia del coronavirus al país y transformó sus prioridades.

Así, los mandatarios locales y regionales pasaron de preparar sus planes de gobierno para los siguientes cuatro años a atender una enfermedad que tomó por sorpresa a todo el mundo.

En medio de ese contexto, en distintas ciudades del país –incluyendo Bogotá y Medellín– empezaron a convocarse propuestas para revocar a los alcaldes electos el 27 de octubre de 2019. Sin embargo, era pronto. Por ley, dichas revocatorias solo pueden convocarse, como mínimo, un año después de que tomen posesión.

Y esa fecha ha llegado. Los mandatarios ya cumplieron su primer año y los comités pueden empezar a trabajar. Sin embargo, el futuro que les espera no es sencillo y los antecedentes muestran que no es fácil lograrlo.

Los requisitos

Desde 1994, la revocatoria está reglamentada por la Ley 134. Y, desde entonces, solo ha tenido éxito una vez: en 2018, cuando los habitantes del municipio de Tasco, en Boyacá, consiguieron la salida de Nelson Javier García Castellano.

Ese antecedente es, pues, prueba de lo complejo que es el proceso.

Sobre las revocatorias, la Registraduría explica que “el mecanismo de revocatoria de mandato está diseñado para defender el voto programático. En consecuencia, los habitantes de un determinado municipio o de un departamento de Colombia pueden pedir que sus alcaldes o gobernadores sean retirados de sus cargos cuando exista insatisfacción general de la ciudadanía frente a la labor del mandatario o mandataria, o se presente incumplimiento del Programa de Gobierno”.

Para lograr esto, el primer paso es que el comité sea inscrito ante la Registraduría. Después, dicho grupo debe recolectar las firmas, que no deben ser menor al 30% de los votos obtenidos por el mandatario que se quiere revocar. En el caso de Daniel Quintero Calle, alcalde de Medellín, serían entonces alrededor de 90.000 firmas y en el de Claudia López, alcaldesa de Bogotá, 332 mil rúbricas. Para esto tienen un plazo de seis meses.

Luego de esto, y si la Registraduría da su visto bueno, se convoca a las elecciones dos meses después de que se avalen las firmas. Es decir, si tuvieran éxito tomarían cerca de un año en materializarse.

Adicional a esto, el Consejo Nacional Electoral (CNE) publicó a mediados de diciembre la resolución 4073 en la que definió un nuevo paso para las revocatorias: la realización de una audiencia pública después de que se inscriba el comité y antes de que inicie la recolección de firmas.

En ella, los promotores tendrán que sustentar los motivos para la revocatoria. También podrán intervenir los ciudadanos y el mandatario.

Sin embargo, todo esto no frena el impulso de estos comités que empezaron a moverse desde 2020.

Los motivos

Una de las ciudades que está lista para iniciar un proceso –que también significa un desgaste político para los mandatarios, como ocurrió en el caso de Enrique Peñalosa– es Bogotá.

Fernando Orjuela Galeano es uno de los ciudadanos que hace parte del comité que iniciará el proceso en la búsqueda de revocar a López. Orjuela asegura que dicho comité es “un movimiento eminentemente cívico, sin ninguna injerencia de partido político o ideología religiosa o política alguna, para evitar que su mandato continúe haciendo tanto daño a la ciudad y a sus habitantes”.

En el caso de Medellín son cuatro los movimientos que quieren buscar la revocatoria: Medellín Cuenta Conmigo, Más Medellín, Primero Antioquia y la Alianza Reconstrucción Colombia. Sobre la mesa, aunque aún sin nada oficial, ya está la posibilidad de una alianza entre dichos movimientos para buscar de manera conjunta la mencionada meta.

“Nosotros estamos acostumbrados a que nuestra ciudad esté a la vanguardia, de todo el tema de la innovación del desarrollo, pero con este señor (el alcalde Quintero) estamos teniendo un desarrollo. Por eso nos juntamos varios ciudadanos para realizar control ciudadano”, aseguró Andrés Felipe Rodríguez, miembro de Medellín Cuenta Conmigo.

Son pocos los pronunciamientos oficiales al respecto de las revocatorias. En el caso de la alcaldesa de Bogotá, no se ha referido a esta iniciativa. Sin embargo, uno que sí lo ha hecho es el alcalde Quintero. Recientemente, a través de su cuenta en Twitter, escribió: “el fracaso de los que promueven #RevoquemosAlAlcalde en 2021 será el preludio de lo que les ocurrirá en 2022”, un trino que recibió críticas de los movimientos.

Otras ciudades donde también suenan revocatorias son Cartagena al alcalde William Dau, quien llegó al poder en contra de todas las apuestas por ser un ‘outsider’ de los círculos de poder cartageneros, y Juan Carlos Cárdenas en Bucaramanga, quien cuenta con la oposición del exalcalde Rodolfo Hernández, quien fue su principal promotor.

2021 seguirá siendo un año marcado por la pandemia, en la que los gobernantes tendrán que enfocar buena parte de su atención en la vacunación –que empezará entre enero y febrero próximo–. Sin embargo, parte de esta también tendrá que centrarse en las revocatorias, iniciativas que no tienen un futuro claro, pero que, sin duda, sí impactan en los gobiernos

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Cambios en los procedimientos

La reforma al Código Electoral trajo nuevas reglas para la revocatoria, convirtiéndola –a partir de 2023– en un proceso aún más difícil de lo que es hoy. En la misma línea con la resolución del Consejo Nacional Electoral, con el nuevo Código se instauró también la audiencia pública. Después de que esta ocurra será el propio CNE el que defina si la revocatoria se puede hacer o no. Es importante aclarar, sin embargo, que esto aún no es una realidad. Está pendiente que la Corte Constitucional revise la reforma y le dé su visto bueno a este punto para que se pueda implementar.

Leonardo Botero Fernández

Periodista de la UPB y especialista en Creación Narrativa de la Universidad Central (Bogotá). Escribo.

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