Por LINA MARCELA VELÁSQUEZ RÍOS
La tecnología, siempre inmersa en números y cotidianos procesos del ser humano, se ha convertido en una aliada para la educación.
Sin embargo, ¿hasta qué punto o en qué momentos puede ser la tecnología una herramienta aliada?, ¿puede serlo también en la educación preescolar o podría convertirse en enemiga?
Para Rubén Darío Cardona, director académico del Colegio Universidad Pontificia Bolivariana, no cabe duda de que la tecnología puede ser una amiga en el proceso educativo, independientemente del grado escolar en el que se use. “Es como una prolongación de la ciencia y una forma de entendernos”, afirma.
El problema es cuando la tecnología toma otro plano y deja de ser una herramienta de apoyo y se absolutiza, descuidando el ser, explicó Cardona.
Por su parte, Alexánder Giraldo, rector de la Institución Educativa Jesús Amigo, la tecnología puede tener numerosas ventajas si se aplica en la educación. “Podemos acceder a nuevas estrategias y tendencias de aprendizaje, herramientas y procesos, entre otros”, explicó el directivo.
Ambos coinciden en que la tecnología solo es una desventaja cuando se convierte en el centro de todo. De lo contrario, manteniendo un equilibrio, puede ser una estrategia interactiva para captar la atención de los niños y aprovechar su potencial cognitivo.
Para Giraldo, “es irrisorio pensar que un docente no implemente herramientas como las tablets, smartphones, y ipods, que pueden ofrecer mecanismo y procesos avanzados de comunicación”.
Sin embargo, advierte que debe ser un proceso aleatorio y equilibrado pues todo en exceso es malo.
Para el directivo, la tecnología puede mostrar otras dinámicas de pedagogía, incluso para los más pequeños, a pesar del miedo que puede representar para algunos, de que se convierta en un elemento distractor o incluso adictivo.
La responsabilidad en este caso recae en el educador. Es él quien tiene ante sí mismo las dos posibilidades: potenciar el aprendizaje a través de estas nuevas dinámicas o permitir que la tecnología se convierta en un distractor, explicaron.
Retos
Pero esta oportunidad que representa la tecnología también conlleva algunos retos. Giraldo, quien reconoce que Antioquia ha tenido significativos avances en la implementación de las nuevas tecnologías en la educación, asegura que estamos frente al reto de disminuir la desigualdad pues hay muchos lugares donde los niños no pueden acceder a los mismos recursos para su formación.
Por su parte, Cardona resaltó que desde la UPB tienen una importante apuesta por incorporar la tecnología en la educación, pero siempre con una visión de que esta es un proceso absolutamente humano y lo humano no puede ser reemplazado por nada. “La tecnología es buena siempre y cuando potencialice las capacidades del ser humano y dinamice los procesos”, puntualizó.
Es el maestro quien tiene que estar preparado y aprovechar medios como Facebook y Whatsapp, que en la actualidad empiezan a ser usados no solo para el ocio. “No es de mirarlo en tiempo, sino en el adecuado uso”, concluyó el rector de Jesús Amigo.
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