Horas antes, desde el Puente de Boyacá en donde se libró una de las batallas más importantes de la Independencia, el presidente hizo un discurso bajo el sol de mediodía enfocándose en el papel histórico de las fuerzas armadas, haciendo un repaso desde el siglo XIX hasta su Gobierno en el que, dice, ha mejorado las condiciones de los soldados y policías. Pero para referirse a su gestión prefirió hacerlo a través de la alocución pregrabada y en las decenas de publicaciones en su red social favorita, X, en donde sacó pecho sobre varios sectores y compartió algunos análisis de activistas.
En la alocución, el mandatario también reactivó el espejo retrovisor y le tiró varios dardos al expresidente Duque: “Se destinaron esos recursos para el pago de una deuda pública que adquirió el expresidente Iván Duque de una manera que me pareció, en realidad, tonta”, dijo sobre 5.600 millones de dólares de un préstamo al Fondo Monetario Internacional tras la pandemia, mientras leía y volteaba cada tanto la cabeza y la mirada hacia su derecha.
Minutos después, reconoció que en su Gobierno también ha habido corrupción, sin hacer mención explícita al escándalo en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (Ungrd). De hecho, al mismo tiempo en que se emitía la alocución, estaba finalizando la audiencia de imputación contra los cuestionados exfuncionarios de esa entidad, Olmedo López y Sneyder Pinilla.
En su testimonio juramentado, López dijo que, presuntamente, Carlos Ramón González -hasta hace poco director de la Dirección Nacional de Inteligencia y ex director del Dapre- le ordenó darle algunos contratos con montos específicos a los expresidentes del Senado, Iván Name y de la Cámara, Andrés Calle porque ambos no “estaban caminando” con las reformas: “$60.000 (millones de pesos) a Name y un poco más de $10.000 a Calle”, dijo el exdirector de la Ungrd.
En su alocución, Petro hizo el mea culpa pero no dijo nombres: “A este Gobierno lo permeó también la corrupción. Hemos visto en la historia, en la actualidad, cómo gobiernos progresistas terminan permeados por un cáncer que es la corrupción y terminan por no cumplir sus objetivos (..) Aquí los corruptos no gobiernan porque este es el Gobierno del cambio”.Pero, de todos los puntos que expuso como logros en su alocución, ¿qué es realmente cierto o falso?
EL COLOMBIANO consultó a varios expertos, documentos y datos para contrastar la información que el mandatario expuso con miras a los dos años que le quedan. “Nuestro Gobierno seguirá trabajando día y noche, así como trabaja doña Blanca Luz y que está por aquí ya haciendo los envueltos (sic)”, dijo el presidente.
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“1’600.000 ya no son pobres”
Esta cifra es la que Petro más ha destacado en su corte de cuentas de dos años de mandato y así arrancó su listado: “hemos logrado sacar de la pobreza a más de un millón seiscientos mil colombianos, un millón ciento veinte mil de la pobreza extrema (...) Esto ha sido en gran medida gracias a que este gobierno ha subido el salario mínimo, los ingresos de la gente más pobre y bajado el ritmo de crecimiento de los precios de la canasta familiar”.
Sin embargo, el economista Mario Zambrano, explica que sí hubo reducción frente a la pobreza monetaria, pero que “no se debe a una sola causa o explicación (...) las transferencias monetarias concentradas tienen una incidencia, sin embargo cambia de acuerdo con la región del país. Habría que reconocer que los hogares también han hecho un esfuerzo importante. La política del Gobierno tiene problemas en la focalización, por ejemplo”.
Bono para adultos mayores
En el marco de la reforma pensional, este Gobierno tomó la decisión de incrementar el bono pensional para adultos mayores de $80.000 a $225.000 pesos. “A la entrada en vigencia de la reforma pensional, el año entrante, serán más de tres millones de viejos y viejas que lo recibirán y tendrán una vejez digna”.
Esta política es importante porque son millones de adultos mayores que nunca pudieron cotizar pensión durante su vida laboral por diferentes razones, principalmente por el porcentaje de informalidad tan alto en el país -43% según la medición más reciente del Dane-.
Es exagerado y subjetivo decir que “esta es la mayor revolución social hecha, por lo menos, en los últimos 70 años en la historia de Colombia”, como señaló el mandatario, pero sin duda es un logro importante. Hay otros casos de política pública que tuvieron también enormes beneficios sociales para poblaciones vulnerables como la creación del Sisben (Gobierno Samper) o el programa de Familias en Acción (Gobierno Uribe), pasando por ‘De cero a siempre y Mi casa ya’ (Gobierno Santos). Tampoco se podría desconocer la inversión que hizo el Gobierno del expresidente Iván Duque para las transferencias durante la pandemia evitando que la cifra de pobreza y pobreza extrema aumentara más de lo previsible por el contexto internacional, tal como sucedió en otros países del mundo.
Empleo, inflación y salarios
El mandatario dijo que desde que se posesionó se han creado 1’032.000 empleos. Realmente esto ocurrió en los primeros 16 meses, por lo que recientemente hay un estancamiento del crecimiento de empleo. Sin embargo, comparando el mismo periodo del Gobierno Santos (692.837 entre 2010 y 2012) y Gobierno Duque (64.824 entre 2018 y 2020), es un avance significativo.En el mismo punto, Petro saca pecho en que “descontado el costo de la vida, hemos aumentado el salario real en 12%”.
Esta medida, aunque beneficia a los trabajadores, también es cuestionada en los análisis macroeconómicos porque puede ser perjudicial en el largo plazo para las empresas, sobre todo pequeñas y medianas, según analistas consultados. Podría ser contraproducente en tanto incrementa el costo de un trabajador que puede ser despedido, pero eso está por verse en las mediciones anuales sobre todo en las totales del 2023.
Es natural que finalizando este año el Gobierno vuelva a proponer un aumento importante al salario, pero en algunos sectores, como el de publicidad, hay una pausa de la inversión prolongada y eso hace que, ante la elevación de los costos de los trabajadores, las empresas del sector puedan tener dificultades con sus nóminas.
Frente a la inflación de alimentos, el Gobierno recibió el 16%, en parte por el rezago de la pandemia, y hoy ha bajado a 3,7% anual. La última cifra también es positiva para el presidente pues en julio fue del 6,86 %, cediendo al 7 % del mes anterior. Hay esfuerzos en esta materia, teniendo en cuenta que fenómenos climáticos como La Niña o El Niño afectan directamente la producción de alimentos y sus costos.
Transición energética
El presidente le dio espacio a uno de los programas que ha sido corazón de su apuesta ambiental y económica, además de una de las puntas de su discurso internacional y es el de la transición energética. Allí dijo que el país pasó de 0 gigas de energía limpia a dos gigas en sus años de administración. Eso es cierto, pero las promesas del Gobierno eran muy superiores y hay que decir que el Gobierno anterior también estableció un camino en materia legislativa para que las iniciativas de energía limpia tuvieran más facilidades, algo que también le sirvió a Petro.
“Con las mejoras a la Ley 1715, las subastas de renovables de 2019 y 2021 y la Ley 2099 de Transición Energética, dejamos todo listo en 2022 para que el país tuviera al menos 3,5 GW de energía eólica y solar instalados en 2023 y solo van 1,9 GW”, dijo el exministro Diego Mesa.
Y es que desde el gobierno de Iván Duque el país se planteó la necesidad de avanzar y pasar del 1% de capacidad instalada de fuentes renovables no convencionales en 2018 al 12% en 2022. A la fecha, ese porcentaje va en 6,1%.Otra gran promesa del presidente que parece lejos de las metas en el mismo campo es el de los parques eólicos. El proyecto más ambicioso es el de La Guajira pero por problemas de financiación, consultas previas y otras barreras estos no han comenzado y deberían ya tener avances significativos desde 2022.
Dificultades en licenciamiento ambiental y demás trámites han sido los principales obstáculos para que estos parques, que suman 1.800 megavatios de nueva capacidad de generación, entren a respaldar la matriz.
Entre tanto, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) avanza en la primera subasta para proyectos de generación eólica costa afuera, cuya fecha se ha modificado en varias ocasiones. Esta ronda se prevé realizar en agosto de 2025 y los primeros proyectos estarían listos en aproximadamente ocho o diez años.
Allí también hay que resaltar que otro de los discursos a los que Petro le ha apuntado en diferentes escenarios internacionales no ha tenido repercusiones reales en la realidad. En el foro de Davos en Suiza y en otros atriles del mundo el mandatario ha desarrollado la propuesta de cambiar deuda por descarbonización para los países de América Latina, entendiendo que los problemas ambientales causados en las actividades humanas hacen parte de la lucha global para conseguir los objetivos de la agenda 2030 de Naciones Unidas.
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Sin embargo, aunque la propuesta ha sido comentada y debatida ampliamente, ningún banco internacional, organismo multilateral o Gobierno extranjero ha accedido. Hasta ahora la idea del jefe de Estado se ha quedado en palabras.
La reforma agraria
En lo que tiene que ver con tierras el presidente acierta en las cifras, pero también hay problemas alrededor de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) que dirige el exalcalde de Villavicencio, Felipe Harman.
“Hemos adquirido 184 mil hectáreas de tierra fértiles que benefician ahora a campesinos y campesinas. Las pagamos a grandes propietarios o las quitamos de las que tenía la mafia y se las hemos entregado al que trabaja el campo. También hemos entregado títulos de propiedad al campesinado por un total de 1,3 millones de hectáreas de tierra fértiles”, expresó Petro.
Esto es verdad pero aún está lejísimos de otra de las apuestas fundamentales de su administración que tiene que ver con la compra de tres millones de hectáreas a propietarios para entregárselas a campesinos y productores que no tienen acceso. En casos puntuales ha habido una mala gestión en tierras que el Gobierno no ha explicado. Uno de ellos es el de Rosas, Cauca, en donde hubo un deslizamiento en enero de 2023 que afectó a más de 700 familias.
El Gobierno se comprometió a comprar ocho fincas extensas para reubicar a las familias damnificadas y acompañarlas con inversión en proyectos productivos pero más de un año después eso no ocurrió y los propietarios de las fincas aseguran que el Gobierno las tomó pero no les pagó por ellas.
Otro caso es el de La Mojana, Sucre, en donde el Gobierno compró 500 hectáreas para familias pobres e hizo un gran evento en el anuncio. Sin embargo, con el tiempo las 48 familias beneficiadas se dieron cuenta de que los terrenos estaban inundados, eran un pantano, y no podían usarse para el cultivo y la producción. Otro asunto polémico es que el presidente ha defendido la expropiación administrativa equiparando los proyectos de interés nacional como las autopistas o el Metro de Bogotá con la expropiación de tierras para entregar terrenos a no propietarios.
Varios expertos han dicho que no es equiparable el concepto y ha habido invasiones en varias regiones por cuenta de esos mensajes que han suscitado enfrentamientos incluso entre poblaciones indígenas, campesinas y afro que a su vez trabajan en proyectos privados generadores de empleo.
En conclusión, el presidente Gustavo Petro defendió los dos años de su administración principalmente en la reducción de la pobreza, el crecimiento de la energía limpia a dos gigas, las cifras de la inflación y el acceso a tierras con la compra de 184.000 hectáreas. También habló de la tasa de homicidios. Para defender su gestión Petro cuestionó a la prensa y la llamó como “de oposición”. Estas cifras hasta ahora no tienen una correlación con la mayoría de encuestas que señalan una alta desaprobación de entre 54 % y 62 % a sus resultados. Con los dos años que quedan, el presidente tiene el reto de convencer a esa mayoría de la población colombiana de que su Gobierno es más que escándalos de corrupción, peleas internas y complicidad con el régimen de Venezuela en esta última coyuntura. Hasta ahora los números y los análisis no son necesariamente las peores, pero están lejos de ser las mejores.
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